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INFINITAS PRIMERAS VECES


Yo siempre he sido muy hippie, muy de sentarme en el suelo y apoyar la espalda contra el tronco de algún árbol apartado. Una vez acomodada estiro las piernas por completo, como queriendo alcanzar con los dedos de los pies los lugares a los que no suelo llegar cuando estoy derecha. Si es un lugar suficientemente tranquilo me siento con la libertad de poder cerrar los ojos, y si tengo la suerte de que, justo en ese momento, uno de los infinitos brazos del sol viene a lavarme la cara, acabo por sentirme realmente especial. Es cierto, cuando eso pasa me pregunto si acaso me habré quedado con toda la luz para mí, si el resto del mundo se las tendrá que apañar a oscuras  y si deberán avanzar a tientas durante unos momentos. Tanta iluminación y yo con los ojos cerrados, disfrutando de una clara oscuridad. 
Después de sentirme única durante un segundo y medio, trato de dejar la mente en blanco mientras pienso en cómo lograrlo. Y es que, es curioso cómo incluso estos momentos de desconexión están íntimamente ligados a una serie de procesos ritualizados que le dejan a una poco espacio para la improvisación. El caso, que una vez que llego a este punto en el que, recuerdo, estoy tratando de alcanzar un fugaz nirvana (pues no hay tiempo para más) lo demás va viniendo solo mientras me acojo enérgicamente a un “a ver qué pasa ahora”. 

Y lo que pasa es que entonces siento un leve acercamiento, un tímido empuje que mueve apenas un cuarto de centímetro mi hombro -que no opone ningún tipo de resistencia- que trata de rescatarme de allí donde esté. Y al mismo tiempo en que abro los ojos para devolverle la luz al mundo, logro sentirme estúpida al pensar en la imagen que estaré proyectando de mí misma justo en ese momento. Una turbada y asustadiza mirada es todo lo que hablará por mí en ese primer contacto. “Espero no haberte molestado” me dice con su mejor sonrisa “te dejo aquí un par de papelillos donde explicamos con detalle cuáles son los principales objetivos de nuestra ONG. Que tengas un buen día” me dice la chica del vestido rojo, alargando y haciendo melódica la “e” de “buen”. Y se va como ha venido, sin hacer demasiado ruido, de repente, sin más explicaciones, sin dejarme que abra la boca siquiera.  Se va, permitiéndose integrar un par de saltitos en su alegre caminar, sin girarse para ver qué efecto ha provocado. Y luego, obviamente, me río, por lo absurdo de la situación. Otra vez Sofía con sus tonterías. 

Hace más de cuatro años que la conozco, y hace más de tres y medio que no se corta un pelo en hacer lo que le da la gana y cuando le da la gana. Dice que si no hace este tipo de cosas se aburre, que a ella lo que le gusta es descubrir a las personas, que lo que le fascina son los primeros contactos con la gente. Siempre habla de ese ligero nerviosismo que se siente cuando se habla con alguien por primera vez, las primeras reacciones y las complacientes risas como pago por ser cómplice de una anécdota que luego se acabará oyendo una y otra vez, hasta la saciedad. Dice que le encanta lo misteriosa que puede llegar a ser una persona cuando aún no se ha dado a conocer completamente y lo llana que puede resultar varios años después. Y que por eso hace esas cosas, que por eso se disfraza y juega a hacer ver que no nos conocemos, para recrear algo de esa magia inherente a todos los principios. 

Recuerdo la primera vez que le dio por escenificar uno de sus sorprendentes teatrillos en los que la historia principal siempre es la misma, dos desconocidos que hablan por primera vez. Veníamos de pasar un puente de cuatro días con todos los amigos y después de tres horas de tren, cada uno se desperdigaba por distintos derroteros, dirigiéndose a sus respectivas casas. Ella y yo nos dirigíamos hacia mi parada de bus, que queda justo en frente de su casa. Digo yo que después de tantas horas seguidas con las mismas personas acabaría saturada un poco de todos, y que sentía  que debía alimentarse con algo de ilusión propia de la novedad. Nos despedimos como siempre y  ella puso rumbo a su portal. El trayecto en tren me había dejado realmente fatigada y, sin fuerzas para mantener la cabeza erguida, me puse a contar el número de topos que tenían mis zapatillas. De repente otra vez ella, a un par de palmos de mí, digo ella, pero casi con otra cara, con otros gestos, y desprovista de toda confianza hacia mí. Con un hilo de voz, arqueando las cejas y ladeando, casi imperceptiblemente, la cabeza me dijo con cierta inocencia “disculpe ¿sabe si este bus llega hasta el centro?”. No reí. No dije absolutamente nada. Por un instante dudé que realmente tuviese una hermana gemela a la que no había tenido el gusto de conocer. Simplemente algo chirriaba en mi cabeza, algo no acababa de encajar. “¿Sofi?”, fue lo único que pude articular. Y después lo de siempre, un estallido, una carcajada por su parte poniendo en evidencia mi perplejidad. 
Esa, por ser la primera vez, me explicó toda su filosofía de vida. Que si dejamos de darle sentido a las cosas por el simple hecho de que formen parte de nuestra vida cotidiana; que si la ilusión por sorprender la sustituimos por la comodidad; que todo se nos acaba haciendo pesado y que, en cierto momento, nuestros ojos acaban por dejar de brillar. 

Lo cierto es que en ese momento, supongo que porque me pilló con la guardia baja, todo me pareció entre fascinante, absurdo y estrambótico; pero, sobretodo, sorprendente. Con los años hemos ido discutiendo la validez de sus ideas, que a veces cojeaban un poco, a la par que he ido aprendiendo a dejarme llevar en sus improvisaciones, y lo mejor es que nunca, NUNCA, ha dejado de sorprenderme. 

Así que, supongo, que en cierto modo algo de verdad hay en toda su filosofía. Yo, por lo menos, después de escucharla una y otra vez, he aprendido que a veces una mirada lo es todo, y que al mirar a alguien con la ilusión y la expectativa con la que miramos las primeras veces, invita, al que es mirado, a devolver en actos todo lo que se espera de él, como una especie de oportunidad para inventarse de nuevo. Pues yo con Sofía me he inventando y reinventado cada vez que me ha dado la oportunidad, del mismo modo que me he ido descubriendo. 

Por cierto, los papelillos de la ONG estaban en blanco, quizá me haga socia, ya tenía ganas de un proyecto social.

Sammy.
@sarazamz

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LADRÓN DE GUANTE BLANCO


Te solté para ver si volvías. No lo hiciste. Quizás nunca estuviste. Quisiste acabar algo que ni siquiera había empezado. Te llevaste todo; mi sonrisa sincera, mi carcajada limpia y mis bailes. Desde que te fuiste no he vuelto a bailar, supongo que es porque solo lo hacía para escuchar la dulce melodía de tu risa. ¿Con quién compartí cama tanto tiempo? Me siento estafada, no te reconozco. Una discusión y un portazo. Un antes y un después que marcó nuestras vidas para siempre. Todo se rompió. Esperé unos meses a que volvieras. No lo hiciste, nunca. Siempre fuiste un ladrón de guante blanco. Silencioso, estafador. Te llevaste tanto que no me queda nada. Ni lágrimas. 

Titanium.
@blancadepaco



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LOS POPURRÍS DE LA ESCRITURA


En los otros lugares es donde
Te defines
Nunca: es allí donde
Mi cuerpo empieza contigo

Siguen los colores encerrados
En la memoria, sin sombra los retratos
Son las secuencias pretéritas mezcladas 
Con el deseo.
Un deseo que roza lo que queda
Al alcance de lo casi posible
Que queda en un espacio
Inexistente

Pero tú en mi carne
Eres mucho más
Que mi especulación

Y en el solitario escenario
Lo propio se queda corto

En tus ojos reinventé el miedo
Y en tus manos me desnudé

Tu silencio es otra vida
Las historias corren en el vértigo
De lo indeterminado
De lo que parpadea con lo seco

Mi boca está empañada por
Lo que precede a este momento 
las palabras han dejado de confiar
con mi compromiso 
debo aprender a andar: 
es lentitud lo que procura 
mi cuidado.

Como un apéndice el dolor
Se encarga de recapitular
Con el sabor permanente
De la culpa. Hay trozos
De arcén y vida en los que
Los gritos auguran una
Nueva época: síntomas de
Absorber un tiempo cíclico
Sin que la esperanza tenga
Un papel principal

Me lanzan ganas
De agrietar el mundo
Me lanzan consejos
Lapidarios
Pero hoy no estoy en la puerta de las cosas
Me escondo. Pero solo se ve eso
Un cuerpo que huye
Que se desliza temeroso
Ante los espasmos
Del tránsito sanguíneo

Echo de menos el silencio
El estar a solas
El no ser nadie
Echo de menos la sencillez
El ser una perra
El que decidan por mí

Soy alérgica a la madurez
Los años se colocan sobre mí
Magullándome las ganas de
Crear
Las responsabilidades me
Taponan los esfínteres
Pierdo vida a cada
Compromiso que adquiero

Patricia Bertolín.
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UNA ENTREVISTA CON LA MUERTE


Buenas noches, hace unas semanas uno de nuestros compañeros tuvo el placer de entrevistar a uno de los personajes más esquivos que conocemos y, aunque nos costó, logramos por fin hablar con Dios y conocer algo más de este desconcertante personaje. Pues bien, hoy tenemos a otra figura que es casi imposible de comprender y mucho menos hablar con ella, pero después de mucho indagar y casi suplicar, la tenemos sentada a nuestro lado.

Periodista: Buenas noches, Señora Muerte o… Señorita… ¿Cómo prefiere que la llame?

Muerte: Muerte a secas está bien.

P: De acuerdo, pues Muerte entonces. Lo primero que me gustaría preguntarle es: ¿por qué Dios dijo en la entrevista que le concedió a nuestro compañero que usted no existía?

M: Porque es la verdad. No existo. Lo que ves ahora mismo es solo producto de su imaginación, yo solo soy un estado o una transición de su existencia, nada más.

P: Entiendo… ¿Y a qué se debe que los humanos la hayamos imaginado así, vestida de negro y con una guadaña?

M: Es muy sencillo, querido amigo, porque me tienen miedo. De hecho, los humanos temen todo aquello que desconocen y si es algo que consideran malo o pernicioso para ustedes lo tildan de siniestro, oscuro, feo… Por suerte, ya estoy acostumbrada.

P: Con todo el respeto, Muerte, para nosotros no es nada agradable que se lleve a nuestros seres queridos de las maneras que se los lleva algunas veces.

M: Lo sé, lo sé pero es un trabajo y alguien tiene que hacerlo. Mire, para mí tampoco es agradable arrancar del seno familiar a madres, padres, hijos y hermanos pero es lo que hay, yo solo soy una intermediaria.

P: ¿Intermediaria? ¿A qué se refiere exactamente?

M: No se me permite contar todos los detalles, eso sería como si Dios les hubiera desvelado el secreto de la vida, solo le diré que yo sigo órdenes, nada más.

P: O sea, ¿Que usted no elige a sus víctimas?

M: No, por favor, eso me resultaría imposible. A mí me dicen cada día a por quién tengo ir y a quién debo dar un pequeño toque de atención. Comprendo que debe ser duro para ustedes el que yo aparezca y me lleve a sus seres queridos, conozco mi fama y la asumo, pero si supieran lo que hay después…

P: Creo que ahí radica el problema, que desconocemos tanto sobre usted, que como bien ha dicho antes por eso la tememos. Todo sería más sencillo si nos contara qué sucede con nosotros cuando usted se nos lleva, ¿no cree?

M: (Carcajadas) ¡Anda y no me tire de la lengua! Lo siento pero no puedo decir nada, solo que si yo no existiera, tenga por seguro que a la humanidad le iría muchísimo peor de lo que ya le va.

P: No me va revelar nada entonces sobre la vida después de la muerte, ¿no?

M: ¿Ve? ¡Es que están errados en todo! Ni hay vida ni muerte, todo forma parte de un continuo, de cambios de estado y de poco más y hasta que no comprendan eso seguirán temiendo todo lo que este fuera de su conocimiento.

P: Es complicado…

M: Lo sé, los humanos muchas veces no dan para más, sin ánimo de ofender.

P: Supongo que aún nos queda mucho por aprender. Bueno, Muerte, por desgracia se nos acaba el tiempo de la entrevista. ¿Le gustaría añadir algo más?

M: Solo que “vivan” cada día como si fuera el último. Nunca se sabe cuándo puedo ir a buscarles (guiño de ojo).

P: Vaya, un consejo muy… importante. Gracias, Muerte.

M: Gracias a ustedes y que disfruten de lo que les queda de “vida”.

María de las Nieves Fernández,
autora de "Los ojos del misterio".
@Marynfc
Los mundos de Nieves.
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QUERIDO DICIEMBRE


Tengo la sensación de que el tiempo pasa más rápido que de costumbre. Como si fuese una pastilla de jabón mojada resbalándose de las manos. ¿Cómo es posible que Diciembre ya esté aquí? El mes de las sorpresas ya está con nosotros. Un mes tan frío y a la vez tan cálido; quizás sea por las luces de Navidad o por los chocolates calientes. Diciembre siempre fue el mes de las promesas, de los brindis, de los reencuentros, de los bailes, de las mil copas y de las largas noches. Siempre fue un mes completo. Quizás por eso busquemos más que nunca esos besos y abrazos navideños. Diciembre llega y con él las fechas de arreglarte, de recogerte el pelo, de desmelenarte, de sentarte al lado de la chimenea, de hablar con tus personas favoritas, de sentir a la familia, de reflexionar, de pensar, de escribir eternas listas de promesas falsas y de deseos sinceros. Llega las despedidas, la toma de decisiones de quién si y quién no, el encuentro con uno mismo y con los demás. Es así, Diciembre siempre acaba llegando. Porque amigos, la vida no espera a nadie. Por eso, hay que reír, bailar y besar cuando apetezca. Hay que disfrutar del momento y alejar de ti todo aquello que no te saque una sonrisa. Hay que dejar de creer que algún día vendrá alguien y dará color a nuestras vidas, porque eso nunca sucede. Basta de sufrir, es Diciembre. Busca un cambio, prométete a ti mismo que todo va a cambiar. Deja de lado el sufrir, el levantarte a media noche preocupado, las pesadillas, los cigarros nostálgicos, las copas para olvidar y los besos fingidos. 

La oportunidad de que todo cambie solo aparece una vez en forma de año nuevo. Porque como bien dicen; año nuevo, vida nueva. Todavía estamos a tiempo de planear todos esos cambios, de sentarse con uno mismo con una taza de chocolate caliente y pensar. No dejéis pasar esta oportunidad, porque como leí un día; si quieres un cambio verdadero, camina distinto. 

Titanium.
@blancadepaco

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DIRECCIÓN A TI

Imagen: Maria Bruguera.

Me gustaría enraizarme en tu distancia 
para acortarte.
Me gustas así distraída, lejana, con tu sabor, 
con tu mirada más allá de las cosas: Estoy 
convencida de que la palabra te limita.
Tú eres imagen.
Busca luz. Y el placer te atraviesa 
el momento 
donde ya nada te sorprendía

me gustaría hablar y que 
los significados se desintegraran 
en el ínfimo espacio entre 
mibocaytuoido: canal pervertido. 
El cuerpo es menos egocéntrico, 
no necesita inmortalizar 
para creer.

Me gustaría decirte: _________ 
y que eso se quedara aquí, 
en ese momento que ya no 
existe.
pero los momentos 
desordenados y puntuales
dejan residuos. Un momento 
trasciende al otro trasladando 
aquello que nos eriza el pánico 
o aquello que está demasiado 
lejos de nosotrxs.

Me gustaría 
hablarte desde la imagen, 
desde una determinada luz, 
desde un encuadre 
definirme a través de tu(s) objetivos(s) 
desde un lugar que no me fijara 
para siempre 
in.ter.mi.ten.te

Patricia Bertolín.

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PROHIBIDO VIVIR


Prohibido andar a tientas 
ebrio de luz
Prohibido conciliar el matiz
entre el cielo y el azul

Prohibido sucumbir al azar 
en pro del pulso
Prohibido viciar la voluntad
tan solo con discurso

Prohibido obviar el guion
por vivir en ironía
por pugnar en el afán
de un pedacito de poesía

Nil Pujolràs Campmajó.
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LEY 1/SIGLOXXI DE ENJUICIAMIENTO AMOROSO


TÍTULO PRELIMINAR: En los procesos amorosos, toda persona o grupos de personas con plenas posesiones de sus facultades deberán actuar conforme a lo dispuesto en esta Ley.

TÍTULO ÚNICO: De las normas sentimentales y el corazón.

Artículo 1: Principio amoroso

Se otorgará amor a todos los efectos bajo forma de decreto dictado por cada uno de los corazones en el tiempo y en la forma en que este lo cerciore mediante un intenso latido, nervio, frenesí o similar correspondiente ante otro sujeto/s.

Artículo 2: Del amor correspondido

1.Cuando coincidan dos o más decretos entre sí dictados por el corazón de cada parte, se pasará sin más trámites a declarar un juicio amoroso. En el juicio las partes, representadas por su cuerpo físico y asistidos -si lo desean- por uno o más íntimos amigo/as procederán a manifestar su amor de la forma que mejor les convenga.

2.En primera instancia y a este respecto estarán permitidas, cualquiera que sea su cuantía, las siguientes acciones: un beso a partes iguales en la boca, entre ambos o entre más partes si fuera el caso, que se prolongará el tiempo que sea necesario; cualquier caricia, gesto, expresión o forma manifiesta de cariño con la que se desee proceder ante el otro/s amores correspondidos; cualquier desvestimiento radical e impetuoso, debate psicoamoroso o actividad sexual siempre y cuando ninguna de estas atenten contra lo dispuesto en esta ley o infrinjan una clara vulneración de los derechos íntimos de algún tercero no incluido en el proceso amoroso particular.

Artículo 3: Del amor no correspondido

Cuando cualquier parte manifieste su amor hacia la otra y no recabara de esta su correspondencia amorosa, la parte que deniegue el amor tendrá plena potestad para dictar sentencia desestimando la oferta amorosa cualquiera que fuera la intensidad de sentimiento de la parte demandante y sin perjuicio de que esta pueda recurrir dicha sentencia ante un órgano superior en el caso de que advirtiera dudas de hecho y de derecho ante la respuesta fundada en sentimientos.

Artículo 4: Alegaciones ante el amor no correspondido

1. La parte demandante presentará su recurso en segunda instancia que se formalizará ante una nueva manifestación de sus fundamentos amorosos y la parte demandada atenderá o no a sus razones despejando las dudas que podrían no haber sido resueltas en primera instancia. Ante la nueva sentencia desestimatoria decretada por la parte demandada no cabrá recurso ulterior alguno.

No obstante, la parte demandada tendrá derecho a anular sus decretos de sentencia desestimatoria y a admitir a trámite la proposición amorosa de la parte demandante en cualquier momento, sin plazo determinado, siempre y cuando coexista la correspondencia amorosa entre cada una de las partes.

2. Lo dispuesto en este artículo no será de aplicación cuando coexista una pluralidad de partes en recursos de segunda instancia. Para tales efectos, serán de aplicación las normas relativas a la Ley 1/Siglos Eternos de Procedimientos Amorosos Especiales (LPAE).

Artículo 5: De la tercería de mejor derecho amoroso

1.Cuando aparezca un tercero que reclame su correspondencia amorosa ante cualquiera de las partes que se hayan citado en un juicio declarativo amoroso o en la que exista pendencia sobre el mismo, este tercero tendrá derecho a ser escuchado siempre y cuando no utilice la violencia física o verbal, no altere la vulnerabilidad de cualquiera de las demás partes y explique su posición amorosa con fundamentos de hecho y de derecho.

2. Una vez escuchado al tercero, todas las partes citadas preferentemente en forma presencial, decidirán oralmente lo que corresponda e intentarán aclarar cada una de las dudas que puedan surgir entre los distintos litigantes. Ante el auto que desestime la tercería de mejor derecho amoroso tan sólo cabrá recurso de queja, que deberá éste interponer al mismo dia o a lo sumo al día siguiente de juicio amoroso, preferentemente en forma oral aunque también podrá ser válido por chat, video-chat, teléfono o en forma de epístola. Tal recurso podrá ser tenido en cuenta en adelante en el caso de que la correspondencia amorosa de las otras partes adolezca de defectos formales en el sentimiento y/o en la percepción de latidos confusos y equivocados.

Artículo 6: De la acumulación de amores

No procederá bajo ningún concepto sentencia estimatoria de la correspondencia amorosa en el caso en que una u otra parte detecten sentimientos análogos hacia un tercero o terceros que puedan provocar una duda de hecho derivada de la acumulación de amores. En este caso ambas partes se citarán lo antes posible, y también se intentará si es posible la citación del tercero que suscite la duda planteada, siendo la plena sinceridad la herramienta básica en todo momento para decidir sobre la cuestión que podrá alargarse el tiempo necesario.

Si persistiera la duda sobre la correspondencia amorosa no podrá llevarse a cabo ninguna sentencia estimatoria de la petición amorosa de la otra parte hasta que el corazón confuso quede del todo aclarado en una u otra correspondencia.

Artículo 7: Del derecho a la soltería

Toda persona tiene derecho a mantenerse soltera sin plazo límite alguno y a no manifestar sus pretensiones amorosas hacia ninguna otra.

Artículo 8: Indemnización por daños sentimentales

Cuando existan secuelas, tanto físicas como psicológicas, derivadas de una unión de correspondencia amorosa y esta se haya extinguido de oficio o a instancia de parte, la víctima de las susodichas lesiones tendrá derecho a una indemnización tangible o no tangible exigida ante la otra parte o ante un órgano amoroso que resuelva sobre las pretensiones de la demandante.

Si las lesiones se han producido por una confusión de correspondencia amorosa, habiendo entendido una de las partes que sus sentimientos encontrados hacia la otra parte no acumulaban amor sino amistad o estatus análogo, ésta última tendrá derecho a una indemnización explicativa por la otra parte que en ningún momento deberá rehusar. La parte que haya provocado tal confusión asimismo estará obligada ante la otra parte a pedir disculpas oral y presencialmente.

Disposición adicional: De la posibilidad de finalizar el juicio amoroso

Cuando concurran causas que pongan de manifiesto el fin de la correspondencia y relación amorosa, la parte que así lo exprese -en caso de que no proceda la nulidad de mutuo acuerdo- tendrá la obligación de comunicarlo a la otra de forma pacífica y calmada. La parte receptora de la nueva situación de no correspondencia amorosa tendrá derecho a realizar tantas preguntas como estime conveniente, siempre y cuando las formule de manera controlada y en el mismo grado de pacifismo exigido a la otra parte. Finalmente, la mencionada parte receptora, deberá aceptar la nueva situación de no correspondencia sin ninguna alteración que pueda afectar al derecho de la parte emisora de la cambiante información amorosa.

Yo, con el poder que me confiere como Secretario Amoroso, doy fe de la presente ley

A Siglo XXI en el Planeta Tierra,

Porque todos tenemos una corazanada...

D.A.C.
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DE NADA SIRVE MIRAR AL PASADO


Todavía recuerdo ese encuentro. Tú estabas enfrente. El semáforo rojo cambió a verde y nos cruzamos por ese paso de cebra tan eterno. Rozaste lentamente mi hombro con el tuyo, nuestra mirada se encontró pero yo luego no pude volver a girarme. Quizás fui una cobarde, pero la razón fue que no tenía nada que decirte. Llevaba mucho tiempo planeando nuestro reencuentro imaginario, pensando en qué te diría. Pero de repente me quedé sin habla y me di cuenta que no tenía nada que decirte. Nada de nada. Sé que después de cruzarnos tú te giraste, te vi en el reflejo de aquel bus. ¿Qué esperabas? ¿Que hiciese yo lo mismo? Cuando desapareciste, lo hiciste de tal forma que por un momento llegué a imaginar que jamás habías existido, que toda nuestra historia sólo había sido fruto de mi imaginación. Te fundiste con el pasado y en el pasado te quedaste. Ahora solo existía el presente y no tenía nada que ver con todo lo que habíamos sido. Al mirarnos, mi cabeza proyectó la peor y la mejor etapa de mi vida. Los recuerdos pasaban por mi mente como estrellas fugaces; risas sin sentido, besos, caricias, sonrisas falsas, promesas rotas, días en cama, llantos, paseos por la ciudad, rosas con espinas, traiciones. Ya no había nada que hacer, no quería verte. Ya te busqué lo suficiente. Seguí andando, sin prisa pero sin pausa. Llegaba un poco tarde al trabajo y el pararme a hablar contigo no iba a frenar mi día igual que tampoco lo ibas a hacer con mi vida. Todo había cambiado, incluso yo y no tenía nada que ver con quien solía ser cuando estaba contigo. Tanto tiempo planeando el qué decirte y lo único que pude hacer fue sonreír para mis adentros y sentirme bien, segura.

Titanium.
@blancadepaco

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POEMA II


No sé si 
tres segundos 
así y aquí
sin orden alguno 
ni vida propia 
son demasiado mucho 
o demasiado poco 
para tomarte 
y odiarte 
por haber dejado 
que durante 
tres segundos 
(y medio ya) 
no estuviese 
comiéndote a besos.

Alba Comas.




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LECTURA

Imagen: Irene Colell
Rota, golpeada y lanzada al vacío.
Este vacío lento, retorcido e imberbe 
paulatino en mi desaprender.

Necesito rellenarme ¿de qué?
Siento que mi conquista no es 
un logro porque no hay nada a que 
agarrarse: todo sucede en mí.

Me siento blanda, tan blanda como no 
lo era ayer. Todo me toca y me 
fulmina. 
Estoy reificada en mí misma
¿He sido siempre así?

Patricia Bertolín.
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PARTES

Imagen: Elena Zendrera.
Tengo Viajes medio cicatrizados,
Soledades que no pueden evitarse,
Aunque sientas que la vida
Se regocija con el oxígeno

Los patrones agujerean mi piel
Supuran las estructuras oxidadas
¿cómo escapar de mi propia previsibilidad?
Las cuerdas de la conciencia me ahorcan

Quiero retroceder, no andar lo andado
Tengo esas sensación de haberme
Equivocado para siempre

Vivir bajo el yugo de creencias
Que mutilan la diversidad
Respirar y hacerlo de forma
Tan pequeña que apenas 
Quede espacio para lo nuevo.
A medias tintas
Sin gritos de colores
O pozos de nacimiento

Sería como vivir al margen de la posibilidad
O al menos, creer esto.

Patricia Bertolín.
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ATEMPORAL


Adoro el tiempo, no todo el tiempo, adoro el tiempo de más, adoro esos segundos que pasan al despertarse sin saber quién se es o donde se está, ese momento justo antes de abrir los ojos en el que no tienes identidad ni mal trago que te asuste. Adoro los viajes en autobús, pero no todos los viajes, los largos, los que duran más de media hora, los viajes en los que puedes sentarte y disfrutar de no hacer absolutamente nada más que ser y estar, ese tiempo que tienes para pensar sin que nadie se pregunte dónde estás o cuánto vas a tardar, ese tiempo de reflexión interna en el que piensas en las cosas más estúpidas y también en las más profundas.

Adoro el agua caliente en la ducha, pero no es en sí el agua caliente lo que me gusta, adoro sentarme relajada entre agua y burbujas y también los cinco minutos de la ducha matutina a toda prisa, lo que disfruto es la pausa que hace el mundo en mi cabeza cuando entro en el agua, es tanto la soledad como la compañía de los pensamientos que me amenazan. Adoro fumar, fumarme un cigarro antes de entrar a clase o al trabajo, los últimos cinco minutos de paz antes del ajetreo y los gritos, antes del ruido de la actividad, antes de volver a la vida real.

Y es que soy una amante del tiempo, me gusta desperdiciarlo en crear vida dentro de mí, en tener alma y conocerme a mí misma, en preguntarme quién soy y qué hago aquí, en esta vida, en cómo soy realmente, me gusta pensar en quién soy y sentir que tengo un sitio, aunque en realidad solo tenga un sitio en ese autobús, en esa ducha o en ese banco, pero es mi sitio al fin y al cabo. No ando deprisa e intranquila pensando en a dónde he de llegar, disfruto el camino por el que, más rápido, o más despacio, sé que he de pasar, disfruto de mi tranquilidad frente al agobio de los demás. Podéis pensar que no valoro mi tiempo, que lo malgasto, exacto, es mi tiempo, no lo malgasto, lo invierto, lo invierto en las cosas que disfruto de verdad, como divagar, como esperar, como mirar las hojas mecerse con el viento, como escuchar atentamente los sonidos de mi vecindario al despertar, como mirar la luna desde mi rincón secreto y disfrutar solo de estar ahí. Lo invierto en las cosas que me importan de verdad, en el crecimiento personal.

Hace poco alguien me dijo ‘solo son diez minutos’ y me di cuenta de cuan relativo es el tiempo, lo que para alguien solo son diez minutos para mi pueden ser mil cosas, pueden ser un rato a solas sentada mirando al mar, pueden ser un paseo de camino a ningún lugar, pueden ser un par de canciones por cantar e incluso un par de cigarros que fumar mientras hablo conmigo misma. Suelo jugar a un juego en el que uno de los personajes dice ‘lo importante no es el tiempo que tienes, sino como lo usas’ y el valor del tiempo es algo que muy pocas personas ve más allá del estrés y del ‘no puedo’. Gastar el tiempo no es malo, lo malo es gastarlo sin haberte dado cuenta de que es con él con lo que has pagado.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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DORMÍA CON EL ENEMIGO


Cuando te marchaste me dejaste el corazón en los huesos. Quizás el problema estuvo en idealizarlo todo tanto. En colocarnos en una nube y en dejarnos volar. Quizás debimos frenar. Poner un destino claro en vez de ir de motel en motel. Pero la carretera era nuestro lugar favorito y seguimos viajando. Tanto por el mundo como por nuestro cuerpo. No teníamos solución ni respuestas a ninguno de nuestros problemas. Pero poco importaba, nos teníamos el uno al otro. Creábamos encuentros imaginarios. En ningún momento hablamos de lo que teníamos, los dos creíamos que no era necesario. Nuestra lengua hablaba por sí sola. Te entregué mi vida y mi alma en ese coche, te miré y te supliqué que no parases nunca y así lo hiciste. Aceleraste y no me di cuenta que contigo no existían los frenos. No supimos decir basta. Por un momento, olvidé que la vida es como una montaña rusa y que todo lo que sube, baja. Y bajamos. Bajamos en picado sin ningún tipo de seguridad. Yo creía que mis caricias estaban bajo un seguro a todo riesgo y me estafaste. Dormía con el enemigo. Siempre fuiste una bomba de emociones. La bomba estalló y a mí me pilló de pleno. Me cortaron todas tus mentiras y todo tu teatro. La función acabó y me di cuenta de que jamás había sido la protagonista. Tú no volviste, yo te esperé. Pero en ese momento aprendí que cuando alguien se va es porque nunca había estado aunque nos empeñemos en creer lo contrario. 

Titanium.
@blancadepaco
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ESPÍRITA POESÍA


Creí por un momento 
que bastaría entonces 
con robarte allí 
corazón y risa. 
Citarte a Neruda 
y a su “te pareces al mundo 
en su actitud de entrega”. 
Pero lo cierto es que te pareces 
a nada y a todo 
por lo que yo, 
mi amor, 
me arrancaría el alma.

Alba Comas.
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EL ENCUENTRO

gaticopardo.blogspot.com
Buscan, mas nada encuentran sus ojos ciegos,  
se anegan en lágrimas que brotan del pecho, 
y por no dejarlo solo, y por no dejarlo huérfano, 
también llora como un niño el desconsolado cielo. 

Sus pies no son alados, mas como el dios, él, mensajero,
en la cueva de sus labios, porta millones de versos
dirigidos a algún alma que creyó haber visto en sueños. 
Desde entonces él suplica otro encuentro con Morfeo. 

Las mañanas, ahora heladas, y los días son invierno
cuando busca entre las gentes a ese alma y a ese cuerpo. 
¿Dónde está la dulce esencia?, ¿Dónde está?, que no la veo;
se pregunta mientras gime ese amor tan plañidero. 

Pide al Sol que no le toque, que se olvide de su cuero,
solo baila con la Luna, confidente de sus miedos;
y en las noches más oscuras, mientras sopla fuerte el viento, 
se desliza él, descalzo, y deja huellas por el cielo.

Al principio todo es rosa, por las nubes queda envuelto
como un gusano de seda apunto de alzar el vuelo. 
Pero él no resucita, ni aletea, ni atraviesa el claro velo, 
simplemente, él despierta arrastrándose por el suelo. 

Callan las calles mojadas, callan los niños y el pueblo, 
solo grita el gran vacío que se adueña de su pecho.
Y las horas se repiten y hacen al segundo eterno,
que posterga al infinito el tan anhelado encuentro. 

Vaga por amplias gargantas, también yerra por senderos,
a veces descansa el tronco en el cuerpo de un cerezo. 
Pobre chico, ¡qué lamento! , un rapaz que no alza el vuelo,
un muchacho que se sabe un frágil ente pasajero.

Unos le hablan de los mares, de que hay peces más pequeños,
pero él no quiere escamas, él no pica en el anzuelo. 
Se ha acercado a otras mujeres y eran frías como el hielo, 
y es que al lado de esa esencia, gélido se muestra Helio. 

A bocados se alimenta de un recuerdo duradero,
confiado en el encuentro con el ángel de sus sueños.
Y con la cabeza gacha, busca excusas en el suelo 
que recoge sus pesares inundados de deseo. 

Dime, amor, ¿dónde te escondes?, dime amor, ¿dónde te encuentro?.
Lo presentan como a un loco, como a Jesús el nazareno,
que por amar demasiado, lo clavaron con desprecio. 
Ahora él es señalado y juzgado por el pueblo. 

¡Morfeo, amigo mío! te suplico de rodillas, te lo pido, te lo ruego, 
llévame a esa luz que brilla, que es la vida y es misterio,
que sin yo saber su nombre, de sus ojos soy el siervo,
y sin yo tocar su mano, me hago hombre si a ella llego. 

Por respuesta, sin embargo, de bruces contra el silencio,
que ahora hablaba con palabras impropias del intelecto.
Si ella ya no viene a verme, no me importa, yo me muevo, 
no en el tiempo o el espacio, desde el interior me elevo. 

Está claro lo que quieres, que me libre de mi cuerpo 
sucio de frivolidades, que lo vuelque sobre estiércol, 
que se mezcle entre las plantas y quede cara al firmamento,
como un loco enamorado que te busca en los luceros. 

Yo le vi dejar sus ropas a la orilla de un estero
libre ya de restricciones y de algunos trapos viejos, 
se hizo nuevo junto al barro y desnudo frente al medio, 
hundió su cuerpo en el lago y elevó su alma al cielo. 

Buceó profundamente  y olvidó lo que era el tiempo
y cuanto más hondo llegaba más claro todo y más cierto, 
zambullido entre las plantas un cuerpo perecedero, 
olvidando lo mundano y queriendo conquistar lo eterno. 

A ti voy, amor mío, voy a ti, mi amor, 
en este lago, antes muerto, palpitará mi corazón
cuando mi cuerpo dormido sienta el eco de tu voz. 
Recíbeme, amiga mía, como te he acogido yo. 

Apenas duró un segundo, el lago se iluminó, 
como fuegos artificiales que anuncian celebración, 
luego todo siguió en calma, conservó cierto fulgor
de una mirada que aguarda el reencuentro de un amor. 




Ahora él estaba seco, intacto, y se levantó, 
no había árboles, no había cielo, solo un rayo cegador. 
Con los ojos entornados a esa musa se acercó, 
a galope iba su pecho y la razón le abandonó. 

A tientas hundió sus pasos y apenas si se movió;
como un punto en el espacio, su sangre se congeló.
Sus palabras se marcharon y la bandera de su voz
no ondeaba con el viento porque no había dicción. 

Fue su espalda y su melena lo primero que encontró, 
solo esa imagen primera de nuevo le cautivó.
¡Cuánto tiempo había pasado desde la vez que la conoció!
Ahora todo era distinto, era cálido, era pasión. 

Gírate, mi alma gemela, concédeme este favor, 
que este halo que te arropa causa en mí la devoción. 
Sempiterna es tu mirada y mi deseo asolador.
Gírate, mi alma gemela, concédeme este favor.

Y así hizo la vida suya, le hizo caso y se giró, 
y cuando por fin pudo verla esto mismo pronunció: 
Si yo pudiera morir dos veces, 
volvería a morir de amor.  

Sammy.
@sarazamz

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DEJARSE LLEVAR


Siempre he pensado que lo que cuesta más a uno mismo es definirse. Lo fácil es hacerlo con los demás, aunque sea a base de prejuicios y deducciones generalizadas. Somos unos completos falsos. Tenemos citas por tenerlas. Por eso, las personas ya ni lo llaman así, ahora son una especie de encuentros con el único fin de hablar, hablar y hablar. Poco escuchar, poco conocer.

Nos pasamos la vida poniéndole nombre a todo y nos olvidamos que las cosas se definen por sí solas. Quizás esa sea la razón por lo que resulte tan difícil definirse uno mismo. Porque nos olvidamos que el conocerse no es saber venderte y describirte bien en uno de esos encuentros. Es algo mucho más simple que eso, es saber conectar. Y eso no lo logran las palabras, por mucho que nos empeñemos en creer lo contrario. De eso se encarga una mirada llena de dulzura, algo que nace en el estómago y que ni siquiera yo sé qué es. Tiene que ver con un simple gesto, un «pasa tú primero» o un «ya elijo yo el sitio. Cómo veis, todo esto, poco tiene que ver con lo qué decir y más con el cómo». Son estos gestos y los actos lo que te definen.
Caemos en el terrible error de pasarnos la vida recreando momentos y personas. Ponemos a un lado el presente. Recreamos lugares, miradas, besos, caricias, momentos y conversaciones. Nos empeñamos en darle a todo un sentido aunque no lo tenga. 

Supongo que eso es lo sencillo, describir las cosas antes que vivirlas; anclarte al pasado, a lo que pudo haber sido y a lo que será. Es más fácil fundirte en las sábanas y crear encuentros imaginarios antes que hacerlos reales. ¿No creéis que el presente es lo más real que tenemos? Es lo que nos hace sentir vivos y nuestros. Es todo aquello que puedes cambiar, todo lo que depende de ti. Es lo más puro que tenemos. Hay que saber apostar por el dejarse llevar, por el descubrirse, por el vivir, el actuar, el besar sin prisa, el caminar sin pausa. Hay que saber tener fe, confiar y escuchar. Acudir a esas citas con el corazón en la oreja y no con otros órdenes. Debes hacerlo solo para que este mundo siga girando. De lo contrario, tenemos los días contados.

Titanium.
@blancadepaco
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PARTOS PARA/CON UNA MISMA

culturacolectiva.com
largos recorridos los tuyos 
aunque a veces los nombras con minúscula 
como si no tuvieran asiento en la memoria

ayer te sentaste con la mirada dispuesta 
a descubrirte, a escucharte con las manos 
suaves y el pecho haciendo cobijo

ayer recordaste un dolor que te hace 
más fuerte y te sitúa en un lugar 
muy próximo al mundo

ayer una voz recorría tus secretos 
enquistados por un miedo inerte e indefenso

ayer te acercaste a un precipicio que 
tiene un fondo lleno de posibilidad, 
con luces, colores, silencios, huecos 
y un largo indefinido

ayer te entregaste a la experiencia 
de dejar de sujetarte en aquella creencia 
de hierro 
que mantiene a flote sólo una silueta 
de tu identidad

ayer fuiste algo más presencia 
y una voz te acompañaba en este 
tránsito del devenir incertidumbre

ayer me descubrí otra, otra 
que lleva tiempo naciendo y, sigue 
este nacimiento un proceso de vida 
con todas las entonaciones posibles
porque la consciencia es un lugar 
sorprendente

y me pongo el presente como arma 
para conocer 
y me pongo la paciencia como zapatillas 
con las que recorrer este nacimiento

Patricia Bertolín.
 
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