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FELIZ NAVIDAD...


Yo en estas navidades os deseo tiempo. Tiempo para pensar. Tiempo para ser uno mismo, para estar con la familia y las personas que te quieren. Tiempo para sonreír y besar; para brindar por los que están y por los que faltan, tiempo para decir lo que uno siente, para amar a quien te hace feliz y para decir adiós a los abrazos que se dan con guantes. Tiempo para elegir bien los sueños. Tiempo para disfrutar de la vida; del día y de la noche, de las chimeneas que te recuerdan que es Navidad y que no hay nada mejor que estar rodeado de personas que te hacen feliz. Porque al fin y al cabo, la Navidad está para dar segundas oportunidades, para despedir un año y dar la bienvenida a otro capítulo del libro de la vida, para demostrarte que si has cometido algún error todavía hay tiempo para repararlo. Os deseo que seáis felices. Feliz Navidad. 

Blanca de Paco.
@blancadepaco
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AMOR, MÍO

Pintura: Lee Price

Amor, ¿dónde te escondías que no te hallaba? ¿Dónde pasabas las noches frías si no era aquí dentro de mi pecho? Todas esas oscuras horas tirada en la cama, ¿dónde te ocultabas? ¿Estabas bajo las mantas o bajo la almohada? Quizá en mi corazón no te alimentaba como la soledad en mi mente un hueco encontraba, tal vez la lluvia había calado en mi cuerpo y tristeza rebosaba de mis poros. Amor, ¿como te llamabas? No podía recordar tu nombre ni tu cara, como si hubiese borrado todas tus fotos de mi cámara y sólo oscuridad quedara. Amor, ¿por qué pensaba que me habías abandonado si estabas tras la puerta observando? Si estuviste ahí todo este tiempo sólo dilo, será nuestro secreto, dime, cuántos años en concreto estuviste espiando tras las cortinas de mi cuarto y las caras del metro, cuántos días quisiste hablarme y no pudiste, cuántos momentos pudieron ser nuestros y no fueron por mi mirada triste, y dime, ¿tú me viste cuando lloraba en la cama a oscuras y arañaba las ganas de verte? Y respóndeme con una pregunta diciendo «¿tú verme pudiste con las lágrimas en los ojos, tonta, que ciega y rota vagaste por los pasillos y los trenes, cabizbaja entre las sombras?» A lo que yo responderé si tu hiciste por hacerte notar, por sacarme de mi furia contenida y mi mirada caída. Y no respondes. Amor, que sé que hice mal, que sé que lloré de más y con menos motivo, que olvidarte fue perderte en el olvido, que caer en ese pozo no fue caída sino salto, por perderme el próximo asalto, a ver si olvidaba el árbitro verme y el juez juzgarme, que sé que no es juego ni juicio, que el juego que jugué fue la muerte y juez sólo fui yo de mi propio crimen, que se que sin testigos ni pruebas condené mis actos y me impuse yo misma el castigo, pero sólo te digo, amor, que te echaba de menos, no porque ahora sea más, sino por haber tenido menos. Pero ahora abiertos los ojos comprendo, que el frío que sentía lo tenía dentro, que las lágrimas salían bajo mi mando, que el pensamiento que llenaba mi cabeza era el miedo a no volver a verte y no el miedo a perder mi propia existencia, que bajo mi punto de vista era sólo un punto negro más en el vacío, que no me di cuenta que de la luz que yo saque por la fuerza será la luz con la que los demás brillar me vean, que ya he aprendido a golpes de fusta, que, amor, no fuiste tú quien se fue sino yo, que tuve miedo a caerme y me encerré en mis venas, sin darme cuenta de que de esa forma me quedaba sorda, y ciega. Y de pronto, de un chasquido, empecé a sentirme fuerte. Gracias, amor, por nunca haberte ido, y te pido perdón por la traición a mi misma que pude haber comedido.

Alba Ferrer.
@dihiftsukai
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ADIÓS A LOS PARAGUAS


La vida no avisa y si lo hace, no le hacemos caso. Eso nos pasó a nosotros. Aparecimos de la nada, un día cualquiera. Después de eso, no ha habido día que no quisiera verte.  Llegamos sin anunciarnos, ignorando las ganas de sentirnos cerca. Hasta que un día decidimos que eso nos daba igual. Inundamos todos los ríos que en su momento alguien logró secar, el sol empezó a salir a pesar de las nubes y los paraguas en los días de lluvia ya no eran importantes. Preferimos mojarnos debajo de esa lluvia que nos advertía de que se avecinaba tormenta, que todo se iba a complicar y que nos íbamos a necesitar durante un tiempo. Nos centramos en las caricias, en los besos sin fin, en mis manos en tu espalda, en tu voz de terciopelo  y en tu pecho acogedor. Aunque hay días de dudas no dudamos de las ganas de sentirnos el uno al otro y con eso, todo es suficiente.

Blanca de Paco.
@blancadepaco
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PASAPALABRA VITAL

PASAPALABRA VITAL

Palabras que siempre han de acompañarte

ARMONÍA

Implica equlibrio y tal virtud es una condición sine qua non para pensar y actuar de forma proporcionada y, por tanto, correcta.

BONHOMÍA

Sirve para mantener con sencillez la bondad que llevas dentro.

CONSTANCIA

Es un ingrediente indispensable para que fructifiquen tus proyectos a largo plazo. Nunca abandones en los primeros obstáculos que te encuentres.

DISCIPLINA

Te ayudará a crear tu propio mapa de estructura mental periódica, diaria y horaria y, en consecuencia, a alcanzar con más facilidad tus metas.

ELOCUENCIA

La necesitarás en tu verbo para que aumenten tus posibilidades de que te acepten y compren tus proyectos, tus ideas, inclusive, tus sentimientos. Comunica de manera fluida y elegante.

FIRMEZA

Para el triunfo vital no existen titubeos, vacilaciones ni imprecisiones sino solvencia y efectividad en todo aquello que te propones.

GENEROSIDAD

No seas egoísta y ayuda siempre que puedas a los demás sin recibir ni esperar nada a cambio. Te sentirás tú mismo mucho mejor y el resto (tanto personas como animales o contexto) te valorará en la misma proporción en la que les has ayudado.

HONESTIDAD

Íntimamente ligado al respeto a la propia ley vital. Reducirás ampliamente tus obstáculos si desde el punto de partida te muestras tal y como eres. Aprovecha lo que sabes de entrada, pero mucho más aún lo que no sabes y vas a aprender.

INMARCESIBILIDAD

Por más que envejezca tu piel, uno nunca se hace viejo mientras mantenga la ilusión y ésta es el mayor antídoto para no marchitarse.

JUSTICIA

Aplícala siempre sin titubeos ni emociones traicioneras. Una personalidad ecuánime aporta a un mundo más seguro y un mundo más seguro es siempre un mundo más feliz.

KARMA

Aprovecha siempre toda fuerza interior para hacerla convicción inquebrantable. Somos lo que sentimos y lo que sentimos puede ser, y será, nuestra mayor fortaleza.

LIMERENCIA

Da pie al desorden romántico y disfruta de los momentos mágicos con otro ser o en otro contexto. Cambiar es purificar.

MOTIVACIÓN

Ha de ser uno de los motores que te permitan vivir con felicidad, ligereza y pasión cada proyecto/idea en tu vida. Búscala en cada acción y si no la encuentras abandona esa idea.

NEOTENIA

No permitas que el niño que siempre hubo en ti desaparezca. Nuestro “yo” únicamente se manifiesta en la infancia y ese yo hay que potenciarlo a medida que cumplimos años. Sentirse niño es aprender constantemente.

OMNIPOTENCIA

No te conformes con aplicar en una sola área tu poder. Busca incesantemente tus puntos fuertes en todas aquellas disciplinas que puedes potenciar y explótalas al máximo.

PACIENCIA

Cada quien tiene un ritmo propio y hay que conocerlo. Encuentra tu propio ritmo sin prisas ni desesperaciones porque una vez lo encuentres la recompensa será inigualable.

QUIESCENCIA

Reservar es siempre mejor que malgastar. Por mucha fuerza que puedas exhibir en un momento dado, no la malgastes inútilmente y aprovecha la oportunidad que te ofrece un sitio determinado.

RESILIENCIA

La vida te va a golpear incesantemente y de forma insospechada pero tú puedes amortiguar todos y cada uno de los golpes mediante inteligencia y serenidad. No te des tanta importancia porque ni tú ni nada en esta existencia importan tanto.

SUPERACIÓN

Exprime tus aptitudes para caminar siempre en constante progreso y, por tanto, para sentirte más fuerte.

TENACIDAD

No existe obstáculo que no se pueda vencer insistiendo a largo plazo. El agua mata al fuego y tu repetición al problema.

UBICUIDAD

Puedes estar presente en varias ilusiones a la vez alternando energía en unas y en otras. La cosecha de la siembra se verá aumentada en una ganancia innegociable.

VALENTÍA

Cuanto menos tardes en atreverte antes asegurarás tus éxitos.

XENOFILIA

Aprende de todo y de todos. Aprovecha las buenas y potables fuentes de las que puedes beber en este gigantesco mundo. Las emplearás en algún momento u otro de tu vida.

YOIDAD

No permitas ni un segundo ser robado de tu personalidad que es inalienable e inquebrantable. El valor de ser diferente te aportará la energía de no ser intrascendente.

ZIGZAG

Accede a los constantes imprevistos que van a aparecer sí o sí a lo largo del día. No te obsesiones con seguir el camino fácil y rectilíneo pues éste está ausente de emoción y aprendizaje.

D.A.C.
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ENTRE LEJOS Y CERCA

Déjame que te descubra. Que desnude todas tus pesadillas para vestirte de sueños. Déjame mantenerte en la fina linea del peligro que dibuja pasión y amor. Mantente cerca pero lejos. Bésame siempre que quieras y nunca cuando te lo pida. Ven a verme y no hables. Escucha el silencio que nos narra todo aquello que no decimos. Acaríciame el alma. Aléjate de las normas y deja que sea Cupido quien ponga nombre, no te adelantes, no vaya a ser que nos castigue. Sigue con tu vida a pesar de incluirme en ella. Quita el freno de mano y galopa a campo abierto en nuestro camino.

Blanca de Paco.
@blancadepaco
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JORGE ZEPEDA


Un semblante serio que endurecía el contorno de unos ojos vidriosos de pasión enfermiza por los libros y su lectura fue lo que nos encontramos al sentarnos cara a cara con Jorge Zepeda, ganador del Premio Planeta 2014 por Milena o el fémur más bello del mundo y primer mexicano en hacerse con este galardón. 

Víctor González: En primer lugar, enhorabuena por el merecido premio. Para aquellos que no conozcan tu obra, ¿qué les dirías de ella a los indecisos de comprarla? ¿Puede leerse sin conocer tu anterior obra Los Corruptores?

Jorge Zepeda: Al posible lector le diría que en Milena va a encontrar, en primer lugar, una lectura trepidante, una novela de misterio, un thriller que le obligará a pasar página tras página de manera adictiva con insomnio de por medio.  Y luego una historia profunda sobre la condición humana en situaciones límite. También, en tercer lugar, es una novela que no te deja indiferente, que te enseña cosas que no sabes y que solo intuyes en la lectura de las noticias del día. 

Y en cuanto a la segunda pregunta, absolutamente sí. De hecho, el jurado que calificó la novela para el Premio Planeta desconocía la existencia de Los Corruptores. Es una historia que se lee y que termina en sí misma a la cual yo, en efecto, he importado algunos personajes de esta novela anterior. Pero desde luego no el central, Milena, que aparece y se desarrolla en esta obra. 

VG: Todo empezó con ese premio Biblioteca Breve a Vargas Llosa en 1962, y desde ese momento el vínculo literario entre Hispanoamérica y España ha sido firme y constante. ¿Cómo ves esa relación en estos momentos en que la crisis literaria y global está azotando el mundo?

JZ: Yo lo encararía distinto en el sentido de que la realidad se está imponiendo. 63 años de Premios Planeta sin ningún mexicano era una omisión obvia frente a la aportación que ha tenido mi país a la Literatura en castellano. El hecho de que 9 de cada 10 hispanoparlantes vivan en otros países que no sea España, con más de 400 millones de hispanoparlantes que generan una narrativa, una Literatura, unas historias, etc., hace que pareciera absurdo que el mercado editorial en España estuviese volcado sobre sí mismo. Me parece que no es más que un acto de realismo el hecho de que las mesas de novedades en España proliferen todos esos aportes que suceden en cualquier otro lugar. 

VG: Hablas en la novela, del mismo modo, de otro fuerte vínculo entre España y México: la corrupción. Conociéndote como un periodista que se apoya en la ficción para poder explicar todos los entresijos psicológicos y emocionales de esta corrupción; ¿podrías decirnos qué tienen de real los hechos reflejados en la obra?

JZ: Milena es un personaje de ficción pero podría ser una de las 30.000 o 40.000 mujeres extranjeras que son introducidas, en promedio, anualmente en España para la trata de personas. Todo el entorno que vive Milena es tal cual un fiel reflejo de la realidad, del lavado de dinero, de la especulación inmobiliaria, del tráfico de influencias, la corrupción, etc., que se vive tanto en España como en México. 

VG: Llevas al personaje de Milena a la famosa Marbella de Jesús Gil. ¿Por qué Marbella? ¿Pudiste conocer de cerca esa época de explosión de la ciudad?

JZ: No, yo no pasé por Marbella en los 80 o principios de los 90. Más bien la investigué, la comenté y la he visitado después varias veces. La escogí porque en cierta manera es una especie de Babilonia del Mediterráneo, donde llegan los jeques árabes a lugares como Puerto Banús, una clara expresión de esa miel que atrae a tantos turistas de muy alto nivel que exigen la satisfacción de placeres de distinta índole. Atrae a turistas, pero también a capitales foráneos que buscan paraísos tanto legales como ilegales.

Paradójicamente, Marbella es un poco como Milena, víctima de su propia belleza. Es decir, para Milena, su extraordinaria hermosura fue la causa de haber sido secuestrada y explotada; y a Marbella le pasa lo mismo, ha sido el asiento de jeques árabes o mafiosos rusos entre muchos otros para turistear. Y eso hace propicios negocios como el desarrollo inmobiliario que son muy próximos a la posibilidad del lavado de dinero. 

VG: Hablas en alguna entrevista del evidente retroceso del periodismo actual de denuncia debido a la fuerte autocensura. ¿Crees que se quiere, o se puede, recuperar ese periodismo que ensalzaron figuras como Poniatowska? 

JZ: Yo digo que el buen periodismo persiste siempre. Lo que sí habría que asumir es que la vulnerabilidad en la que se encuentran muchos de los medios tradicionales que están fracturados o en crisis hace más frágil la posibilidad de realizar un periodismo de profundidad, imposibilita que se difunda el buen periodismo. 

Esto a veces obliga a estos medios tradicionales a la autocensura, únicamente para protegerse en tiempos de incertidumbre. Pero eso sí, yo tengo mucha esperanza puesta en el buen periodismo. 

VG: Te fijas en el poder para construir tu novela, como ya hicieron autores como Asturias en su novela de dictador entre otros. ¿Has querido recoger esa esencia que tantos éxitos trajo a la literatura hispanoamericana? 

JZ: Bueno, la diferencia con Milena es que yo no me centro en el personaje del poder político, de hecho abordo más la antropología del poder tras las bambalinas, el gran titiritero, en mi caso un personaje que llamo Vilas Rojas. Es este operador de los flujos financieros quien está en realidad detrás de cada político corrupto o empresario evasor de impuestos, quienes lo que quieren es ocultar fortunas que no se pueden mostrar o que no se les puede atribuir, como hemos visto aquí hace poco con los Pujol. Detrás de todos ellos siempre va a haber un lavador de dinero, y estos han cogido tanta fuerza que a mí me fascinó entrar en los vericuetos o en los pliegues para ver cómo se ejerce este poder.   

VG: Has roto con la figura, tan de moda en estos tiempos, del policía honesto que protagoniza la actual novela negra, para dejar paso a una investigación más en sociedad que individual. ¿Se debe todo ello a la figura del policía mexicano que ha perdido ya toda fidelidad a los ideales de su profesión? ¿Cómo se encara una narración de investigación teniendo un sistema policial tan corrompido en tu país?

JZ: Sí, tal cual. A mí me resultaba muy poco verosímil vender la idea de un policía mexicano comprometido con la justicia y capaz incluso de investigar asuntos que comprometieran a sus propios jefes. No digo que no exista, simplemente es poco verosímil para un público, habida cuenta del enorme avance de la corrupción en el tejido institucional en México. Me pareció mucho más adecuado hacerla coral, es decir, un colectivo de amigos, Los Azules en este caso. Cada uno de ellos va aportando cosas para arropar, proteger y ayudar a Milena a intentar escapar de los demonios que la han acosado. 

VG: Hemos podido leer unas declaraciones en las que dices que, aunque sí quedan pequeños resquicios de honestidad, México está completamente corrompido ya sea por las bandas o por el gobierno; y que aquel que llegó alto (en un sentido social y no espiritual) es porque supo ceder. ¿Crees que hay posibilidad de sanear un país como México? ¿Hay esperanza?

JZ: Creo que sí, en las dos cosas. Creo que tiene más que ver con un tema de decisión colectiva, de ciudadanos que se decidan a que la cosa pública no sea La Cosa Nostra de las élites en el poder. De alguna manera incluso se trata en la historia de Milena, con esos Azules que para mí son la representación de la esperanza en el sentido de que siempre hay seres humanos para los cuales la tragedia ajena implica una responsabilidad propia para participar, para inmiscuirse, para salir de su zona de confort y hacer algo por esa tragedia ajena. 

VG: Tu refugio a un país donde se persigue a los periodistas (desde 2003 han sido asesinados más de 80 y 17 desaparecidos) siempre ha sido la Literatura; lo que nos recuerda a otras figuras como Bolaño, Rimbaud o incluso Dante, que escribían para vivir. ¿Cuáles han sido tus influencias literarias?

JZ: Muchos, yo he sido un lector voraz. Incluso más aún, yo me defino antes que economista, periodista o novelista, como lector. Muchos de los mejores momentos de mi vida han trascurrido enfrente de un libro y he vivido muchas vidas a través de los personajes que me han capturado. En ese sentido sí, la Literatura es un punto de fuga. Pero también lo es de creación en todos los sentidos. 

Mis influencias son tan variadas como una vida, una vida dedicada a la lectura. En los últimos años he estado muy enganchado a la lectura anglosajona, pero para efectos concretos de la novela de misterio, me bebí lo que había sido la novela negra clásica, norteamericana, de los años 30 con dramas trepidantes, diálogos duros, contextos en blanco y negro. Y luego también agregué el aporte escandinavo más reciente de la novela de misterio pero con profanidad psicológica. Yo le quise dar aquí un giro más latino, más mediterráneo; el sexo es gozoso cuando es entre parejas, hay sentimientos, hay comida, hay canciones, la gente habla de música, hay aromas y sabores, sentido del humor…que no encuentro en la literatura escandinava más allá de que sus aportes son enormes. 

VG: Por último, ¿qué les dirías a aquellos jóvenes con ganas de ser periodistas o escritores que, viendo lo complicado que están estos mundos, piensan que quizás es mejor dedicarse a algo con mayor “futuro”?

JZ: Son dos cosas distintas: al que tiene intención de ser narrador yo le diría que primero se convirtiera en un lector profesional, voraz; si no mejor ni intentarlo. De alguna manera, vivir vida antes de escribir sobre la vida me parece fundamental para que no sea un acto de soberbia. Y para la vocación periodística yo diría que tuviese un poco de confianza, es decir, tarde o temprano, yo espero más temprano que tarde, la sociedad entenderá que sí necesita, pese a la sobreabundancia de información que ahora ofrecen las redes sociales, de información construida profesionalmente, y que eso va a ser una necesidad sine qua non. Es decir, información veraz, contrastada, pertinente, profunda para que la opinión pública pueda tomar decisiones y que tenga el destino en sus manos. No importa qué va a pasar, no importa en qué plataforma, el periodista profesional habrá de ser requerido.  

LIBREGUNTAS:

Libro de papel o electrónico: Papel. 

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: Además del mío, claro: Memorias de Adriano, de Margarita Yourcenar.

Un poema: Cualquiera de Juan Gelman.

Un autor: Raymond Carver.

Un personaje: El César.

Una cita: El título de la autobiografía de Neruda. Confieso que he vivido



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TECNO.ILOGÍA


Vivimos pendientes y dependientes, de baterías y cargadores, que no se nos acaben los datos o los minutos, como si importase algo cada segundo, como si estuviésemos relajados pero ocupados, ni tranquilos ni preocupados, en un constante bucle de factura y pago, en un estado desordenado.

Pago por lo que compro y cobro por lo que vendo, que en la mayoría de casos sólo es la fuerza de tu cuerpo, o la capacidad de repetir una y otra vez una tarea tediosa o un pensamiento a medias que se corta donde acaban las órdenes. Pagamos por cosas que no podemos tocar y tarifas que no comprendemos lo que significan, que cuantos más megas menos mundo exterior pisas, y con las prisas giras la manivela de un mundo que se trunca, entre aullidos silenciados y pisadas que ya no se escuchan, no conocemos a nuestros vecinos como no conoceremos a nuestros nietos, no miramos el paisaje porque en la pantalla ya tenemos un amigo, que no escucha ni hablar, ni siente ni padece, ni comprende ni asiente, sólo refleja lo que no ves, entre salva pantallas de lugares que no conoces y fotos de sitios que sólo son fotos, y no al revés. 

Escuchamos voces de máquinas, de hologramas, en lugar de escuchar a la persona que duerme a nuestro lado en la cama, perdemos la vista y la calma, las formas y las ganas, la educación y la esperanza, pan y circo, nunca obtendremos venganza, mientras el fallo esté en la crianza de unos niños que sólo ven pero no escuchan, porque sólo se les muestran motivos para no luchar.

Alba Ferrer.
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QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS...


Quizás solo seamos dos extraños que bailan debajo de la luna al compás de pasiones y sonrisas. Quizás no seamos nada más que eso. Un dejarse llevar constante ante nuestras miradas. Quizás fuimos demasiado rápido y nos olvidamos de hablar de lo importante; de todo lo que soy para ti, de todo lo que tú eres para mí. Quizás nos adelantamos y por eso ahora surgen todas las dudas y nadie es capaz de resolverlas. Dime amor, ¿cómo callo a todos esos demonios o ángeles que me suplican que termine con este teatro? ¿Qué le digo a la luna cuando me pregunte por ti y por nuestros bailes? ¿Qué le respondo a mi corazón cada vez que me pregunta quién eres? Respóndeme, amor.

Blanca de Paco.
@blancadepaco
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MI NO VIAJE AL MAÑANA

Robert Gonsalves.
Hoy, justo después del almuerzo, sobre las diez y cuarenta y nueve, aproximadamente, he decidido que me iba de aquí, que estaba cansada y que necesitaba un aire renovador. No sabía si inclinarme por Singapur, Albacete o la isla de Pascua, pero tras pensarlo al menos durante unos intensos tres segundos y medio, me he decantado por algo un poco más arriesgado: me voy a buscar el centro del universo, me he dicho. Y de paso aprendo a cocinar, que ya va siendo hora. Antes de partir he cogido lo necesario: un subrayador fluorescente para marcar las cosas importantes; un paquete de galletas con forma de gato; un diccionario español-francés, porque he intuido que para ir hacia el centro del universo me sería útil divisarlo todo desde lo alto de la torre Eiffel, que no es una torre, por cierto, sino una gran “A”; y, finalmente, un cortauñas, pues no soporto que me crezcan demasiado, siempre me han dado un poco de grimilla las uñas largas. Ah, y una sartén, por lo de cocinar. 

Le he dicho a mi familia que hasta luego, que nos veríamos o en semana santa o ya para verano, y que hasta entonces quien quisiera podía dormir en mi cama, leer mis libros, ponerse mis bragas o besar a mi novia. Pero, sobretodo, les he dicho, no abráis el tercer cajón de mi escritorio. Por favor os lo pido, he rogado seriamente, no tratéis de averiguar qué hay dentro, no por nada, sino porque quiero establecer algún tipo de prohibición antes de partir. Por eso de añadir un punto apocalíptico a mi marcha. Así que, tras conseguir la fiel palabra de los entonces presentes y dejar que el misterio planease sobre todas las mentes acerca de ese tercer cajón, he besado a todos efusivamente en las manos, en las rodillas y justo detrás de las orejas, porque me gusta hacerlo. Luego, sin lágrimas en los ojos ni cera en los oídos, me he dispuesto a comprar un billete de metro. Aquí empieza la aventura, me he dicho a mí misma, ya que en el pack de “coger lo necesario” parece que no entraba el monedero. Por suerte para mí, siempre he contado con una retórica que ha estado de mi parte y, tras charlar concienzudamente con el guardia de seguridad de la línea azul y después de que él se desentendiese por completo de su responsabilidad, he logrado pasar de balde entre las puertas mecánicas. Unos metros más allá he divisado al  que parecía ser el verdadero guardia de seguridad, que no iba vestido de rosa, ni llevaba medias de rejilla que le combinasen con el bigote, como me ha dicho el otro. 

Está claro que el mundo estaba dispuesto a hacerme crecer interiormente, pues desde segundo de la ESO no he logrado, por más que he querido, crecer de ningún otro modo, y por eso (el mundo, el universo, Dios o como lo quieras llamar) ha decidido ponerme a prueba nada más adentrarme en el andén. Me he encontrado con Fina, una de mis profesoras de universidad, a la que no había entregado el trabajo del martes. Y, haciendo honor a su nombre, fina me ha puesto. Que si dónde iba ahora que no estaba en clase; que por qué no le había entregado el trabajo; que vivía en el mundo de Yupi; que no podía continuar siendo tan mediocre, que me acabaría pasando factura en la vida y un montón de máximas más que ha lanzado contra mi cráneo sin ningún tipo de piedad. Fina, le he dicho, me voy a buscar el centro del universo, ahora no tengo tiempo de charlar. Sé que debo madurar y mi andanza comienza justo aquí, volveré siendo una persona nueva, sabiendo quién soy realmente y con ganas de demostrarle al mundo algo, que todavía no sé muy bien lo que es, pero ya lo descubriré. Quien lea estas últimas palabras dirá: olé tú, bien hecho, plantando cara, así se hace. Pero todo esto lo he dicho entre vacilaciones, titubeos y temblores, me he puesto tan nerviosa que, sin darme cuenta y por divergir del camino con la Fina, he acabado por meterme en el metro que iba en dirección opuesta a mi destino. Todo el mundo sabe que el centro del universo está en sentido contrario respecto a “Cornellà centre”. 

El encuentro me ha dado qué pensar, tenía razón la Fina, quizá sí debería ser algo más realista. Estaba claro que mi aventura no había comenzado con buen pie. Estoy dispuesta a crecer, me he dicho, no puedo andar colándome en el metro a la primera de cambio, ya soy adulta para hacer este tipo de cosas. Así que, en un arranque de madurez, he llamado a mi madre para decirle que si me daba algo de dinero para poder, de una vez por todas, independizarme y hacerme valer como persona. Pero, por desgracia, no me lo ha cogido, ya que su móvil estaba en el tercer cajón y no podía, por nada del mundo, romper la palabra de una madre. 

La desdicha se cierne sobre mí. Ese iba a ser el nombre del disco de mi primer single después de volver de mi viaje. La verdad es que nunca se me ha dado demasiado bien la música, en fin, me pasa lo típico, que la sé tocar, pero me cuesta aprender a escucharla. Pero la cosa es que se me da realmente bien esto de poner títulos. Ojalá existiese un oficio de tituladora de no-existencias. Ya tengo varios títulos pensados para mis no-futuros libros: Dios se llama Amparo; Lo que me dejé bajo el ciprés; Bellotas en invierno y Ser enano a los cuarenta. En fin, no están destinados a cubrir una excelsa literatura pero, como mínimo, invitan a cierta reflexión. 

Yo siempre he querido ser poeta, sin embargo, me gusta demasiado la chistorra y algo tan divino  como la poesía nunca va a poder casar con algo tan mundano. “Oda a la chistorra", he escrito con un subrayado especial cientos de veces sobre un papel en blanco, esperando a crear algo que uniese esos dos mundos tan alejados entre sí, esperando unir las grandes esferas de lo excelso y lo cotidiano. Pero todo ha sido en vano. Como muchos de mis despropósitos. 

En fin, que me he liado, que sí, que mejor me vuelvo para casa, que me viene bien esta dirección de metro, que todas las grandes hazañas se hacen un día especial, un día que, según cuentan, está suspendido en el tiempo y sumido en la eternidad, un día glorioso lleno de promesas: el mañana. Pues para mañana dejo mi viaje. Que ahora me ha entrado hambre y quiero escribir unos versos. 

Sara C. Labrada.
@sarazamz

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PILAR EYRE


Con un amabilísimo recibimiento por parte de Isabel Santos de Grupo Planeta en el majestuoso hotel Casa Fuster de Barcelona y tras pocos minutos de espera, teníamos finalmente sentada ante nosotros a la finalista del Premio Planeta 2014, el segundo premio más importante de las letras españolas, Pilar Eyre.

Un brillo especial en los ojos de aquella persona que ha tenido que superar penurias (como la terrible enfermedad que sufrió de pequeña) a fuerza de pasión y corazón fue lo primero que nos embelesó ante tan jovial y risueña periodista.

A continuación podréis leer la entrevista que pudimos realizar a la autora barcelonesa por su obra ‘Mi color favorito es verte’, una novela que habla de esas oportunidades tardías pero siempre imperantes, de un amor adulto rebosante de pasión, de la experiencia amorosa de la propia Pilar Eyre que, como Romeo y Julieta, pasó tres intensas noches con un hombre del que poco pudo saber nunca más.

Víctor González: En primer lugar, enhorabuena por el merecido premio. Para aquellos que no conozcan tu obra, ¿qué les dirías de ella a los indecisos de comprarla?

Pilar Eyre: Vaya, esto es una gran inmodestia porque tener que hablar bien del libro de uno mismo da un poco de vergüenza (risas). Pero bueno, es un libro que explica una experiencia muy íntima. Cuando lo escribí pensaba que solo me atañía a mí y luego mucha gente me ha dicho que a ellos les ha pasado lo mismo: jóvenes, mayores, mujeres, hombres, etc. Vas a sentir reflejada una gran pasión y creo que, o todos hemos vivido alguna vez una gran pasión, o queremos vivirla. Al mismo tiempo pienso que aunque es un libro melancólico en sus líneas generales, es también esperanzador y para muchos ha sido como un chute de vida.

Mira, una cosa que solo sabréis vosotros porque me ocurrió ayer en el Corte Inglés firmando. Me vino una chica de unos 33 o 34 años y me dijo que les dedicara el libro a la ‘pilaritas’. Yo pregunté qué era eso de las ‘pilaritas’ y ella me comentó que era todo un grupo de amigas que habían leído colectivamente mi libro y se identificaban tanto conmigo que se pusieron ese nombre.  Me hizo una ilusión increíble.

VG: Hemos conocido que el origen del título viene de un dibujo en una pared que viste en Llafranc, y que están buscando al autor del dibujo ya que este se borró horas después de que lo vieras. ¿Se ha encontrado ya al artífice de la frase?

PE: (Pilar coge su móvil y nos enseña la foto de la pared en su móvil personal). Sí, me han contado que el alcalde de Palafrugell, de donde depende Llafranc, está haciendo como una encuesta informal entre los vecinos a ver quién ha puesto esta pintada, no para multarle sino para darle las gracias. Pero aún no sabemos nada.

VG: Decías hace unos días que le pudiste entregar un ejemplar dedicado a la reina Letizia donde ponía “el color favorito de los españoles es Letizia”. ¿Te ha llegado ya alguna respuesta de la Casa Real?

PE: ¿Por qué dije eso Dios mío…? Es muy cursi. Sí, nos ha contestado. Ayer nos llegó tanto a Jorge como a mí una carta muy protocolaria de Zarzuela pero en la que he podido encontrar una línea muy personal que demuestra que Letizia ha leído el libro. La verdad es que con esta veleidad de carácter que me caracteriza ya me he vuelto monárquica para siempre (risas).

VG: La obra sale de una experiencia personal que tuviste hace cosa de año y medio con un reportero francés. ¿Qué se siente al saber que tanta gente va a poder leer los sentimientos que te invadían en el momento de escribirla?

PE: Es curioso porque en vez de que me dé vergüenza que el libro esté en la calle por los lectores en general, que también me da, es más por las personas concretas: por la señora que me vende el pan, el vecino del piso de abajo, mis consuegros, la novia de mi hijo, etc. Esto es lo que me da realmente vergüenza. Cuando me encuentre realmente con ellos bajaré la mirada porque es como si estuviese desnuda, como esos sueños recurrentes en los que vas desnuda por la calle y la gente te señala. 

Lo cierto es que los lectores hasta ahora solo me han dicho cosas bonitas, se sienten muy identificados conmigo y con mis sensaciones. Tenía prevención antes de que saliera el libro ya que no sabía cómo iba a reaccionar la gente a pesar de que tiene el segundo premio más importante de las letras españolas. Pero ahora estoy realmente contenta, se está leyendo mucho, está en las listas de los más vendidos, y la verdad es que estoy emocionada, muy agradecida y satisfecha.

VG: Mucho se ha dicho a lo largo de los años de que las mejores historias son resultado de las más fuertes tragedias. Tú lo ejemplificas con ese momento en que tu hijo te dice que todo lo que te ha hecho sufrir ese hombre te va a servir para escribir esta novela. ¿Crees que es posible escribir algo bueno sin desazón? ¿Existe una escritura que, en el fondo, no sea terapéutica?

PE: Vaya, me copiaré esa frase… Bueno, se puede decir que yo estaba enferma de amor, me llegué a poner enferma de verdad: se me caía el pelo, se me rompían las uñas, se me movían las muelas, tenía muchos ataques de asma, etc. Mi hijo, con el que convivo, me llegó a decir un día que me veía mal, me cuestionó que no hiciera nada, que no contestara a las llamadas del periódico, que no cumpliera con los compromisos editoriales. Yo le conté todo lo que me había pasado y después de preguntarme si me lo había inventado (risas) me animó a aprovechar esa historia buenísima, sentarme y escribirla en una novela. 

Al escribirla había momentos de desesperación ya que estaba reviviendo los momentos felices de nuestra relación. Había momentos en que llegué a cantar y bailar recordando, pero otros en los que tiraba el ratón al suelo, daba golpes y me preguntaba siempre por qué me había tenido que pasar a mí todo esto. Entonces venía siempre mi hijo y me contestaba que para escribir un libro. 

VG: Tu libro habla de las siempre posibles segundas oportunidades. Del amor sin edad. ¿Puede ser que esa pasión que defiendes en la obra y que sale de ti misma haya sido influida por la figura de un padre tan pasional y mujeriego?

PE: Segundas, décimas y hasta veinteavas (risas). Hombre, yo creo que me anima el espíritu de mi padre. Él era una persona absolutamente vital que a los 94 años todavía le decía piropos a las enfermeras del hospital. Yo también soy una persona a la que le gusta mucho vivir. He estado muy enferma, hasta el punto de que el médico le dijo a mis padres que lo único que me podía mantener con vida era la pasión de vivir. Fue una enfermedad muy dura, una tuberculosis. Y desde ese momento creo que esta pasión de vivir es lo que me caracteriza, para bien o para mal. Soy muy apasionada, me sobresalto, me hundo, vibro con los problemas de mis amigos como si fueran míos, he dado el ‘coñazo’ con la historia de Sebastián a todo el orbe,… Así que sí, podríamos decir que lo he heredado de mi padre.

VG: Muchos críticos tildan tu obra como un chute de optimismo. Y es bien sabido que ese optimismo también te lo ha dado a ti el hecho de escribirla. ¿Es una obra pensada para el lector o más bien para poder extraer todo aquello que la autora sentía dentro?

PE: Claramente lo segundo que dices. Yo he escrito veinte libros y tengo la suerte de tener bastantes lectores. Y siempre pienso en mi lector. Pero este libro es totalmente egoísta, yo contaba mis cosas al ordenador, todo lo que me salía de dentro. Teniendo en cuenta que hay mucho trabajo detrás de él. Parece que está escrito de una forma fresca y espontánea pero luego hay mucha corrección y trabajo de reelaboración del texto. Aún así, lo que es la historia tengo que reconocer que me salía sola de los dedos. Fue después, cuando lo consensué con mi hijo, cuando vi que era una historia potente; y con ello no solo me decidí a publicarla sino a presentarla a este premio. 

También debo reconocer que al escribirla yo no pensaba que me provocara un efecto terapéutico, yo escribía porque me salía. Pero ahora la gente se me acerca y muchos están encantados de ver que todavía tenemos oportunidad, con más de 60 años, de volver a entusiasmarnos, enamorarnos y que nos amen, que es muy importante.

VG: Decían los humanistas que para perfeccionarse en las letras, y de esta manera poder entrar en lo que denominaron la República de las Letras, lo primordial es empezar escribiendo sobre otras obras o personas. Y tú que lo has hecho con distintas biografías como Franco confidencial o La soledad de la reina: Sofia, una vida, ¿crees que ello te ha ayudado a elaborar esta obra de tanto éxito?

PE: Mira que hemos hecho centenares de entrevistas y en ninguna me he encontrado con una pregunta tan buena. La verdad es que nunca lo había pensado pero te podría decir que seguramente sí que me ha servido para perfeccionar la pluma el haber hecho tantas biografías y el haber leído el alma de las personas. Yo me he metido en las vidas ajenas de todas las formas posibles y en este libro el trabajo ha sido completamente distinto. No he tenido que investigar ni recabar información ya que soy yo de quién se habla, y aunque no me conozca muy bien a mí misma sí que puedo decir que me conozco mejor de lo que podría conocer a Franco por ejemplo. Pero ya te digo, no sé, te podría decir esto pero la verdad es que nunca había reflexionado sobre tal observación.

VG: Hemos visto que te has influido en Knausgard para este tipo de novela, ¿crees que el futuro de la novela está en esta autoficción?

PE: Me fascina Knausgard. Lamentablemente no hablo noruego ni inglés y por ello solo he podido leer dos obras suyas. Pero aún así me ha cautivado. Lo he visto como un alma gemela, dicho con toda modestia porque él es un gran escritor nominado incluso al Nobel. Pero sí, me entusiasma; y lo leí precisamente porque creo que el futuro de la Literatura está en esa autoficción. Es tan difícil encontrar historias nuevas y sin embargo el ser humano es tan interesante que es muy sencillo hablar de quien conoces más, tú mismo. Además es una cosa que se ha hecho desde el principio de los tiempos. Al fin y al cabo Proust hablaba de sí mismo en sus libros. Actualmente la mayoría lo hace, por ejemplo Cercas en su último libro o Trapiello. Hay una gran tradición en la autoficción que yo creo que cada vez irá a más. A parte tengo que decir una cosa, Knausgard es tremendamente guapo (risas).

VG: Tú misma has dicho que no sabías nada de la elección de los premiados hasta el momento del veredicto final. ¿Cómo son las horas antes a un premio tan importante?

PE: Es la cosa más impresionante que me ha pasado en la vida. Ahora ya puedo hacer cualquier cosa y no me pongo nerviosa porque la comparo con aquel día y nada llega a ese estado de nervios en el que estaba. Yo sabía que estaba entre los finalistas y que tenía posibilidades. No podía comer, tuve que ir al médico por una tos nerviosa, hasta miraba los objetos de mi casa y me decía: “fíjate, cuando me vuelva a sentar aquí ya seré otra persona distinta”. No se puede comparar ni al día que me casé ni nada. Yo no sabía que era finalista hasta que lo leyó Carmen Posadas aquel día. No sé si es un premio que está dado o no, pero sí sé que los que estábamos allí aquel día no sabíamos nada.

VG: Ha sido sorprendente como tu novela ha llamado la atención de tantos jóvenes lectores que están disfrutando de tus páginas. ¿Pensabas que tu obra podría interesar a este segmento?

PE: No. En primer lugar yo pensaba que mi novela estaba destinada a las mujeres de mi edad. Después, al ver la de gente que me paraba por la calle y que venían a las firmas de libros, me dije que para las mujeres en general. Poco tiempo después, viendo a compañeros periodistas que me decían que habían pasado lo mismo que cuento en la novela decidí que sería mujeres de mi edad, mujeres en general y hombres de mi edad. Pero el cuarto estadio ha sido jóvenes, incluso chicos. El otro día en Santiago me vino un chico y me pidió que le dedicara el libro a su novia porque quería vivir la misma pasión que explico en el libro. Ahora me doy cuenta que en este mundo tan banal y tan frívolo, donde todo es efímero, lo que de verdad nos da sentido es la pasión, y la pasión es para todos.

VG: Por último, ¿ha empezado ahora una nueva etapa literaria en la vida de Pilar Eyre? ¿Te veremos más en narrativa que en periodismo?

PE: Quizás no tendría que decirlo pero me he sentido tan cómoda en esta línea y he tenido tal respuesta de los lectores que me daría pereza escribir biografías. Me han pedido una biografía del rey saliente y me da pereza porque yo quiero estar hablando de mí hasta el día que me muera (risas). El próximo libro desde luego estará dentro de la línea de este. La historia de Pilar y Sebastián todavía puede dar mucho juego.



LIBREGUNTAS:

Libro de papel o electrónico: Electrónico.

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: Ayer le compré a mi hijo Open: Memorias de Andre Agassi.

Un poema: El que aparece de Vicente Alexandre en mi libro.

Un autor: Knausgard, por supuesto.

Un personaje: Eugenia de Montijo.

Una cita: "Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien". Nelson Mandela.
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MI PEQUEÑA GUERRERA


Los días pasan rápido. Demasiado. Viéndote crecer del modo que lo haces, las semanas son horas y los meses semanas. Cada día nos sorprendes con algo nuevo, una palabra, un gesto… Y no paras. La vida se pasa tan rápido a tu lado que tengo miedo a no estar disfrutándola como mereces. Como ambas merecemos. 

Te miro mientras duermes, tranquila, con la respiración profunda y con tu preciosa cara relajada, parapetada por tus manitas. 

¿Cuándo dejaste de ser mi bebé para convertirte en una niña?

Cada día que pasa, me repito lo mismo: Que algo tuve que hacer bien en otra vida para que el destino me regalara la tuya. Pese que a veces lloro en silencio, grito en silencio y deseo estar sola, lejos del mundo porque apenas dormí la noche anterior ya que tu llanto y tu voz entrecortada, clamaba “mamá” una y otra vez, y solo deseabas el calor de mi pecho y de mi cuerpo para volver a dormirte. 

Así, me siento mala madre si te aparto de mi lado durante unas horas para poder tener tiempo para mí, para dormitar o simplemente amar el silencio que ahora tanto escasea en esta casa. Me siento culpable por necesitar ese espacio que ahora ocupas las veinticuatro horas del día o por necesitar volver a tener el control de mis actos sin que tú me reclames y deba dejar todo lo que estoy haciendo por ti. Es duro, muy duro pero cuando me miras con esos enormes ojos color aceituna, me sonríes y me abrazas, el mundo se detiene y nada más importa. 

Aunque me ha costado asimilar mi nueva condición, te has convertido en el centro de mi mundo, ese que ahora gira sólo por ti. Desde que me levanto hasta que te dejo dormida en tu cuna todo, absolutamente todo es por y para ti. Directa o indirectamente, eres lo que más importa, mi prioridad, mi corazón fuera de mi pecho. 

Jamás pensé el modo en que me cambiarias, el modo en el que ahora pienso, actúo, hablo e incluso respiro ha cambiado tanto respecto a cómo lo hacía antes… No es mejor ni peor, solo diferente. Ya no soy solo yo, eres tú, somos nosotras. 

Solo deseo, espero y pido que los días se enlentezcan un poco o que no crezcas tan deprisa. Aunque sé que es imposible y tu ritmo acelerado, imparable me lleva de la mano corriendo por la vida, sin soltarme, pidiéndome que te acompañe para siempre y así lo haré.

Una cosa más… Gracias. Gracias por haberme elegido como tu mamá. 

Mª Nieves Fernández.
@Marynfc

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MARÍA DE LAS NIEVES FERNÁNDEZ

Hoy hablaremos de una autora la cual tuvo que luchar mucho para acabar viendo publicada la que fue su primera y exitosa obra: Los ojos del misterio; una novela repleta de fantasía, amor, conspiraciones, miedo y sobre todo, mucho misterio. Con un bebé en su interior que le ha llenado de vida y sumergida al completo en la confección de Confluencia, su segunda novela muy ligada a la primera; esta autora ciudarrealeña y colaboradora de Libres de Lectura ha podido sacar tiempo para recibirnos y poder realizarle la entrevista que veréis a continuación.


Víctor G: En primer lugar, ¿Qué te hizo empezar a escribir? ¿Crees que todo escritor nace de un sentimiento de tragedia o de opresión interna?

Mª de las Nieves: La idea de escribir me rondaba por la cabeza desde hacía bastante tiempo, pero hasta el año pasado no había encontrado el momento para ponerme en serio. Un día me dije: Ahora o nunca, y en ese momento se empezó a definir mi primera novela.

Creo que todo el mundo tiene necesidad en algún momento de su vida de expresar sus sentimientos más profundos de alguna manera, y qué mejor forma de hacerlo que plasmarlos sobre el papel. Desde el punto de vista psicológico es muy terapéutico y puede ayudar a resolver conflictos internos que, si no es por esta fórmula, quizás ni sabías que estaban ahí. Más allá de utilizarlo para mejorar tu salud psicológica, creo que los escritores nacen por varios motivos, porque tienen algo que contar, por una imaginación que no para de crear, por el amor hacia las letras; y es juntando todo eso más el talento innato para modelar en palabras lo que quieres expresar, lo que da como resultado una novela, un ensayo o un poema. 

VG: ¿De dónde procede ese aire fantástico que le das a tu obra?

MF: De siempre me han gustado las películas, las series y la literatura de corte fantástico, por lo que estoy bastante influenciada por este género. Además desde siempre he tenido mucha imaginación por lo que si sumas ambas cosas, sale un cóctel donde se mezcla lo real y lo sobrenatural. 

VG: Al empezar a escribir, ¿Sabes cuál será la extensión aproximada del libro o te dejas llevar? ¿Cuándo decides que te estás acercando al final de la obra?

MF: En principio no tengo ni idea de cuál será la extensión de la obra. Lo primero que hago es coger una idea principal, defino cuáles y cómo serán los personajes y hago una síntesis o un cuadro con la historia y las subtramas, y el papel que representará cada personaje en ellas. Y es en ese momento cuando decido la extensión aproximada que tendrá la obra.  

Lo que sí tengo claro es el final. En esa síntesis o primera aproximación, me gusta tener en un golpe de vista todo, el comienzo de la historia, el desarrollo y el final. Me da seguridad y la posibilidad de jugar con la historia, para que las cosas resulten como me he marcado, aunque hay veces que un personaje o una escena te ponen el resto de la historia patas arriba y debes rehacer algunas cosas.

VG: ¿Crees en la inspiración? ¿Cómo la definirías? ¿Podrías contarnos alguna anécdota de algún momento extraño en el que te hayas sentido inspirada?

MF: Por supuesto que creo. Si te sientas frente al ordenador y no estás inspirado o metido de lleno en la historia es difícil que escribas algo que luego seduzca y guste al lector. Es como en cualquier otro arte, el pintor, el músico o el escultor necesita de esa “magia” que un momento determinado aparece en su mente, abstrayéndolo de todo lo que tiene alrededor para limitarse a crear aquello que su parte más profunda le dicta.

En mi caso particular la inspiración me viene justo antes de quedarme dormida. En ese momento me empiezan a asaltar un montón de ideas y situaciones que reproduzco en mi imaginación y más de una noche me he tenido que levantar para apuntarlas y así acordarme de ellas al día siguiente.

VG: Para ser escritor, ¿Qué es más necesario? ¿Talento o dedicación?

MF: Ambas cosas. Es difícil escribir algo si no tienes esa facilidad para expresarte. Y si no le dedicas tiempo y esfuerzo, por mucho talento que tengas no podrás sacarle el rendimiento óptimo a esa aptitud, aprender de tus errores y madurar. Creo que lo ideal es un cincuenta por ciento de ambos.

VG: ¿Hay algo en Los ojos del misterio que haya salido de tu vida real?

MF: La pasión por las motos, por la música y el afán de superación y de lucha cuando la vida y el destino te sorprenden y no precisamente para bien. 

VG: ¿Qué ha supuesto para ti el convertirte en escritora? ¿Le ves futuro?

MF: Para mí ha sido una revelación, ya que ni yo misma me podía creer que fuera capaz de escribir una novela. Me ha hecho madurar, conocerme mejor a mí misma y explorar mi interior de una manera que no había hecho hasta ahora. En relación al futuro, bueno, el tema está complicado, pero como otras muchas cosas en este momento. Opino que, o tienes un buen golpe de suerte, o alguien con poder que te lleve de la mano o es harto complicado poder vivir de lo que escribes, por lo que, de momento, me lo tomo como un bonito hobbie que me ha reportado muchos buenos momentos y experiencias, y por el que he visitado lugares estupendos y conocido personas maravillosas. 

VG: ¿Cómo se le confiesa a una pareja que quieres empezar a escribir sabiendo que será menos tiempo a su lado?

MF: Lo cierto es que fue el primero que me apoyó y en ningún momento se ha quejado de que pasábamos menos tiempo juntos, sobre todo porque procuraba escribir cuando él estaba trabajando o acostado, por lo que a ese respecto no hemos tenido ningún tipo de problema. 

VG: Sabemos que estás sumida en la elaboración de tu segunda obra, ¿Qué nos puedes decir de ella?

MF: Hay dos personajes en Los ojos del Misterio que me llamaron mucho la atención cuando aparecieron. Uno de ellos aparece en la novela con más protagonismo que el otro, pero ambos reclamaban a gritos una historia para ellos y es en lo que estoy. No se la puede considerar una segunda parte de Los ojos del Misterio al uso, ya que no continúa la historia de Alex y Alicia pero sí es cierto que se atan unos cuantos cabos que quedaron sueltos la primera obra.

VG: ¿Ha influido el hecho de tener pronto un hijo en la historia?

MF: En esta segunda historia no, ya que estaba completamente hilada antes de enterarme que iba a ser madre, pero si el tiempo y las fuerzas me lo permiten tengo pensado hacer algo con la experiencia tan increíble que estoy viviendo. 

VG: ¿Cómo influye al escribir una novela el haber estudiado Psicología?

MF: En esta primera obra intenté mantener al margen mis conocimientos o mi experiencia pero ha resultado imposible y entre líneas, mi profesión o lo que ella implica sí que está presente. Debo decir que en la segunda obra sí que aparece en todo su esplendor y a sabiendas de que así sea. 

VG: ¿Qué piensas acerca del mundo editorial hoy día? ¿Crees que los escritores son explotados por pautas y exigencias muy marcadas? ¿Cuál crees que es el futuro de la Literatura?

MF: Por mi experiencia y por lo que he hablado con otros escritores que he conocido a través de las Redes Sociales, el mundo editorial es bastante hermético y es muy complicado que un escritor novel sea fichado por una gran editorial, que le dé la promoción necesaria para que pueda vivir de ello, y cuando así es, el escritor es el que menos beneficios recibe por un trabajo que ha hecho él y solo él y debe cumplir una serie de plazos de entrega y exigencias que, muchas veces, terminan por hacer que aborrezcas algo que empezó como lo que más te gustaba en el mundo. Pero es así como están las cosas y es como todo, o lo coges o lo dejas. Y si te planteas vivir de lo que escribes es lo que hay. Si algún día una gran editorial llamara a mi puerta con un contrato estoy bastante segura de que le diría que sí sin pensármelo demasiado. 

Y referente al futuro de la literatura creo que es bastante incierto. La gente lee, aunque menos de lo que me gustaría, los que han leído siempre lo siguen haciendo y los que han empezado hace poco tienen ante ellos un universo casi infinito de posibilidades con obras a un precio bajísimo en decenas de plataformas que con un solo clic del ratón te permiten tener el libro en tu dispositivo electrónico. Esto es bueno, ya que es inmediato, sencillo y relativamente barato, pero también tiene su parte negativa, como la piratería, con la que es muy difícil luchar. Cada vez se leen menos libros en papel y eso alimenta a esta industria que se está haciendo de oro a costa del trabajo de los demás. Es triste pero cierto, y los únicos que pueden hacer algo para pararla son los propios lectores, pensando antes de piratear un libro todo el trabajo, la dedicación y el esfuerzo que hay detrás de él. 

VG: Explícanos, ¿Cómo se consigue no soltar prenda de que estás escribiendo una novela a nadie de la familia ni amigos a excepción de tu marido?

MF: Pues es difícil, pero se consigue, disimulando y echando unas cuantas “mentiras piadosas”. Sí es verdad que sabían que estaba metida en algún tipo de proyecto, pero pensaban que era algo relacionado con mi profesión, ni de lejos se esperaban Los ojos del Misterio como resultado. 

VG: ¿Qué crees que sienten unos padres al ver ojipláticos que su hija ha escrito un libro?

MF: Eso deberías preguntárselo a ellos. La verdad es que su primera reacción fue como: ¿Qué has hecho el qué? Incredulidad, sorpresa… y cuando se leyeron el manuscrito me dijeron que les había encantado la historia y que estaban muy orgullosos de mí, aunque les parecía increíble que algo así hubiera salido de mi cabeza.  

VG: Tenemos constancia de tu pasión por la música. ¿Crees que música y literatura van de la mano? ¿Piensas, como muchos, que el escritor es aquel músico que no sabe cantar? 

MF: Pues yo canto fatal, la verdad. Sí, creo que la música enriquece a la literatura y viceversa. Piensa por ejemplo estar leyendo un libro romántico mientras escuchas una selección de baladas o leer una novela de miedo escuchando el O Fortuna de Carmina Burana.

En mi caso, según la escena que esté escribiendo en ese momento, así pongo la música y creo que dota a la escena de un “algo” especial que sin música no lo conseguiría. 

VG: Dices en alguna entrevista que tener por primera vez tu libro entre las manos se asemeja a la sensación de tener un hijo. Ahora que sientes lo que es llevar un hijo dentro, ¿Ratificas la afirmación?

MF: Salvando las distancias, ambas cosas las has creado tú junto a una persona querida y especial que ha estado a tu lado en los momentos buenos y malos (en mi caso mi marido). Mientras la estás “gestando” tienes miedo de que algo salga mal, de cómo ira el proceso de creación, estás nerviosa y la miras y remiras una y otra vez deseando que todo vaya como tú quieres. Y al final, cuando está todo listo y tras un gran esfuerzo, uno más mental y otro más físico, lo tienes entre tus manos y es irremediable evitar ponerte a llorar como una magdalena al ver el fruto de tu esfuerzo delante de tus ojos. 
Yo ahora estoy en proceso de creación de mi hijo y la verdad es que la sensación de estar haciendo algo grande, algo de lo que dotará de un sentido muy especial mi vida y que me sobrevivirá, es muy parecida.

VG: ¿Cómo fue tu primer contacto con las críticas? 

MF: Debo reconocer que fue muy bueno. A las primeras personas que leyeron Los ojos del Misterio les gustó mucho y fueron comentarios sinceros y que me llenaron de fuerza y motivación para seguir adelante. También agradezco aquellas críticas más duras, que desde el respeto y el cariño, me han dicho lo que no les ha gustado o lo que cambiarían, ya que esto me permite enmendar errores y seguir creciendo como escritora.

VG: ¿Piensas que lo de encontrar una editorial (Falsaria) que te publicase la obra fue un golpe de suerte o por el contrario que surgió fruto del trabajo y la dedicación?

MF: Ambas cosas. La novela lleva detrás muchas horas de trabajo, documentación y esfuerzo y creo que eso se plasma en ella y lo cierto es que encontrar una editorial que tuviera a bien la coedición de la obra fue una suerte, ya que hubo varias respuestas negativas antes de ellos. 

VG: ¿Tienes alguna fecha aproximada marcada para la salida de tu nueva novela? ¿Será publicada por alguna editorial en concreto?

MF: Pues no me he puesto fecha ya que en estos momentos tengo otra prioridad, depende de cómo se vayan dando las cosas, la publicaré antes o después. Lo que sí está claro es que será en el 2015. Y respecto a la forma o con quién publicar, estoy barajando varias opciones. 

VG: Por último, decía Bukowski en su famoso escrito (el cual recomiendo fervientemente leer a todo aquel con vocación de escritor) Así que quieres ser escritor que “si lo haces por dinero o fama, no lo hagas”. ¿Qué les dirías a todos aquellos jóvenes que, por miedo al qué dirán o por temor al poco éxito de su obra, no se atreven a comenzar a escribir?

MF: Que se quiten el miedo, lo cuelguen en el armario y lo hagan. Pero que lo hagan para ellos, porque les gusta, les divierte y les apetece. Yo cuando empecé a escribir Los ojos del Misterio no lo hice con la pretensión de publicar o de que llegara al público, lo hice porque me apetecía, como reto personal y para sentirme bien conmigo misma. El resto ya vendrá cuando tenga que venir. Que no tengan prisa, que no piensen en si gustará o no. Que escriban lo que quieran y como quieran. Esa es la esencia y eso es lo único que les debe importar. 


LIBREGUNTAS: 

Libro de papel o electrónico: Papel, aunque soy consciente de la comodidad del libro electrónico.

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: Los renglones torcidos de Dios – Torcuato Luca de Tena. 

Un poema: Caminante no hay camino – Antonio Machado. 

Un autor: Difícil decantarme solo por uno. Español, Carlos Ruiz Zafón y extranjero, Agatha Christie. 

Un personaje: Amy Dunne. Protagonista femenina de Perdida (Gone Girl) de Gillian Flynn.

Una cita: "Lo que no te mata te hace más fuerte". 
 
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