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LA DANZA DE LA REALIDAD.


Otra obra de arte del maestro Jodorowsky. En puntos como este no caben más adjetivos hacia su persona, él creó lo que nadie había creado, él creó lo que ha empujado a millones de personas a abrir los ojos a un mundo que solo pide amor, el creó la psicomagia, y cuánto le debemos a él y a ella. Pero se dejó por crear algo importante, adjetivos que se pudieran usar para él, se dejó por crear el cómo referirse a él, el qué decir sobre él, Jodorowsky es único, es especial, y por ello debería haber parido con la Psicomagia adjetivos nuevos, adjetivos únicos, que solo pudieran asociarse a él; y no lo hizo, lo que demuestra aún más su humildad, lo que demuestra aún más su grandeza, lo que demuestra quien es Jodorowsky. Un hipnotista capaz de dormir a cualquier persona mediante el habla, mediante su mirada, sus gestos, su calma, su paz. Esa paz que desprende su aura, esa paz que se ha adueñado de la sombra que le persigue a todas horas, una paz infinita, y que llega a todos los que le siguen. Ahora ha decidido expandirse mediante sus manos, sus palabras, unas simples letras que parecen inofensivas, letras que a priori pueden costar de leer, en estos momentos de tanta facilidad audiovisual; pero también son letras que forman líneas que se extienden en un libro excelso, un libro de esos que deberían ser de obligada lectura, un libro de esos que abre la mente de las personas, un libro de esos que te hace preguntarte por qué la gente no quiere, por qué la gente lo evita, por qué la gente no acepta esta ayuda.

Es una ayuda para vivir la realidad, es una ayuda para disfrutar de la vida de otra forma, de la forma que busca el cenit de la felicidad, de la forma que busca un mundo mejor, de la forma que buscar el amor como principal nudo entre las personas, en definitiva, de la forma que busca la harmonía, la harmonía entre las personas, entre ellas y el mundo, entre el mundo y ellas, la harmonía total.

Un paseo por su vida, un paseo a su manera, desde que nació hasta ahora, con esa peculiar forma de escribir, la que hace seguir y seguir, como si de un oasis se tratará, como si nos ubicará en medio de un desierto, exhaustos, sedientos. Es inevitable continuar, página tras página, punto tras punto, hasta llegar a un último punto, un último punto que te hace despertar, que te da un fuerte golpe y te avisa que el sueño ha acabado, que te avisa que no hay más, que te deja con ganas de seguir, y que tras ello te hace volver atrás, meditar sobre lo leído, y en ese momento empieza a crecer la flor que Jodorowsky ha plantado en tu interior mientras te tenía sumido en su sueño, esa semilla que se abre para dejar salir una gran flor, la flor de la conciencia, de una conciencia vital, de una conciencia interior, que te hacer ver el mundo desde otro punto, desde otra perspectiva, la perspectiva que él consiguió alcanzar tras esa vida incesante, la perspectiva del amor como fuente de energía, tanto exterior como interior, el amor como forma de vida.

Gracias Jodorowsky.

http://www.megustaleer.com/ficha/P836426/la-danza-de-la-realidad

Víctor G. 
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LA HISTORIA DE EDGAR SAWTELLE - DAVID WROBLEWSKI


Esta vez viajaremos a los Estados Unidos para hablar de David Wroblewski y en concreto de su obra “La historia de Edgar Sawtelle”.
La novela nos sitúa en Wisconsin, una granja, y en el seno de una familia dedicada a la cría de los perros Sawtelle, ficticia raza de perros elevadamente cotizados entre los amantes de este animal. De ahí nos fijamos en Edgar, un niño misteriosamente mudo y de parecer y actuación extraña.

Todo se complicará con la repentina e inesperada muerte de su padre, la cual deja innumerables cabos sueltos, y que trastocará lo que parecía desde un principio una familia ideal, a lo que sumado la llegada del tío de Edgar, el cortejo de este a su madre, y la mala espina que este le da al pequeño, encenderá la mecha para el lector de la apasionante y vibrante historia de Edgar Sawtelle.

Desde este preciso momento Edgar madura a pasos agigantados, ve desvanecerse a su antiguo yo, crece otro Edgar, el Edgar inseparable de sus perros, el que se refugia en ellos, el que encuentra en estos su familia, quien le entienda, con quien abrirse, comunicarse, desahogarse, divertirse, apenarse, saltar, correr, chillar, gritar, llorar, reír; todo con simples contactos visuales, todo con contactos sentimentales, contactos de emoción, todo con el corazón, el corazón de un niño mudo con el corazón de sus perros.
Aquí es cuando empieza la historia, la historia de un niño que hará todo lo que tenga que hacer por proteger a sus perros, la historia de un niño en busca de la verdad, la historia de un niño “abandonado”, que ve a su madre engañada, que ve a su tío como a un impostor, que ve la verdad, pero que sabe que solo la ve él, que solo pueden creerle sus inseparables compañeros, esos que nunca lo rechazan, esos que siempre están con él, que nunca le dan la espalda ni lo dejan de lado, esos que cuidan de él tanto como él de ellos, los que le quieren, los que comparten su verdad, los que no le replican, los perros.

Una historia de amor verdadero entre un humano y unos perros, una historia de sentimientos, una historia que ha cautivado el corazón de millones de estadounidenses, que ha sido comprada por Universal Pictures para ser llevada a la gran pantalla, elogiada por los más prestigiosos críticos, que ha creado en EEUU el movimiento llamado “dog fiction”. 
Sí, puede llegar a parecer una lectura fatigosa, brevemente extensa, pero que cogiendo las palabras de David Wroblewski en la presentación de la novela todo es más entendible: “Te deseo una lectura lenta y larga, un ensueño de dos semanas. Una doble vida con perros".

Un ensueño de dos semanas, o de una o de tres, pero un ensueño, te estás quejando de su extensión pero tu mirada sigue fija en las líneas que narran la historia de este crío, en las líneas que nos cuentan todo lo qué puede llegar a hacer un humano por un animal, un animal por un humano, una historia de amor infinito, una historia de amor universal. 

Víctor G. 
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MANEL LOUREIRO

Imagen: Víctor González.

Con postura y gesto cansados por un día repleto de entrevistas, comparecencias y promoción de su última novela, Manel Loureiro nos recibe en el Edificio Planeta para hablar con nosotros de Fulgor, una novela apasionante que atrapa al lector de la primera a la última página. Empezando hace ya varios años a través de un blog personal, Manel Loureiro ha sido capaz de llamar a la puerta de grandes editoriales españolas e internacionales y de convertirse en el autor español revelación en los Estados Unidos.  

Víctor González: Antes de empezar a leer el libro, el lector ve en la contraportada una pregunta que dice «¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar a los tuyos?» ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Casandra, la protagonista de esta novela?

Manel Loureiro: Casandra está dispuesta a llegar hasta donde haga falta, porque Casandra se enfrenta a una de las preguntas más despiadadas que se le puede hacer una madre: «¿qué estás dispuesta a sacrificar por tus hijos?» Las madres son capaces de hacer lo que haga falta. Es una pregunta con trampa, todos tenemos líneas rojas que no nos atrevemos a cruzar, que no podemos hacerlo. Yo, por ejemplo, sería incapaz de hacerle daño a un niño o de entrar en una joyería a punta de pistola, pegarle un tiro al joyero y robarle todas sus joyas. Yo no podría, y seguro que tú tampoco. Pero si yo te digo: «si no coges esta pistola y entras ahora mismo en esta joyería mueren tus padres, tus hijos, o la persona que tú más quieras». Entonces, la pregunta ya no es si estás dispuesto a hacerlo o no, ahora es: «¿cuánto tiempo va a pasar hasta que cojas esa pistola?» Ahí te das cuenta de que esas líneas rojas que hasta ese momento parecían inamovibles se desdibujan, ya no hay límites cuando llegas a un extremo en el que pierdes de vista las referencias morales. 

VG: Sueles acabar los capítulos con una sola frase, impactante, que deja al lector con ganas de empezar el siguiente, recordando a aquellas novelas de folletín tan propias del romanticismo francés que dejaban a los lectores en ascuas hasta el próximo número. ¿De dónde te nace ese talento para enganchar al lector? ¿Es fruto de tus estudios de derecho (y por tanto, de retórica y oratoria)? Y, ¿crees que esa fue la clave del éxito cuando empezaste a publicar en tu blog?

ML: Pues nunca lo había pensado por ahí. Yo creo que viene más de mis lecturas. Yo crecí leyendo clásicos como Verne y de allí, cuando ya me los leí todos, me fui directamente a los escritores de bestseller norteamericanos. Resulta que sucede una cosa muy curiosa que en España no es muy conocida. En Estados Unidos, en los 70, se estaba produciendo una bifurcación muy peligrosa de la literatura: por una parte estaba la literatura de clase, elegante, de Truman Capote para arriba; y por otra parte estaba la literatura pulp, la barata, lo que aquí en España sería las novelitas de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía. Se estaba diferenciando tanto que en medio estaba quedando una zona muerta, muy peligrosa, que era donde estaba la mayoría de los lectores: lectores que querían leer historias vibrantes pero que al mismo tiempo tuvieran el refinamiento estructural que tenía la "buena" literatura. Ahí dentro hay un grupo de autores que en los 70 crea una nueva forma de hacer literatura, que es esta literatura de bestseller: ágil, ligera, divertida, que te crea tensión, que bebe mucho de recursos de la televisión porque somos hijos de la generación audiovisual. Ese estilo es el que a mí siempre me fascinó. Cuando yo empecé a escribir, lo que hice básicamente fue escribir lo que yo leía, y me sorprendía que nadie lo hubiera hecho antes. Y esos cliffhangers, esa manera de acabar efectista que sirve como enganche del siguiente capítulo no deja de beber de la narrativa audiovisual; del cine, de la televisión,... Seguro que estás cansado de ver series de televisión que lo hacen, igual que los MacGuffin, que te obligan a avanzar a través de la historia y que no tiene ninguna importancia lo que sucede pero es ese 'rollo' de que te obliga a saltar de capítulo en capítulo. Todo esto es tan importante, esa manera tan visual de contar las cosas, ha cambiado tanto... Y es que tú, tienes en tu cabeza un montón de códigos y de resortes que yo puedo utilizar, pero tú ya los tenías previamente, de serie. Benito Pérez Galdós, en sus Episodios Nacionales, contando la Batalla de Trafalgar se tiraba quizás seis páginas. Pero no lo hacía porque fuese un torpe, sino porque era la única manera que tenía de hacerlo. Para saber de una batalla solo había dos formas: haber estado en ella o que te la contaran de una manera prolija y detallada. Yo no necesito hacer eso. Ahora, con todos los códigos que tienes en tu cabeza, solo me hacen falta dos pinceladas para crear una escena completa en tu cabeza. Pero no es mérito mío, es tuyo, tú ya lo tienes todo eso en la cabeza acumulado. Es una nueva forma de escribir.

VG: Tratas en la novela el aura de las personas, el fulgor, mezclado con elementos fantasiosos. Pero es cierto que hay personas que pueden ver el aura de los demás, aquello que llaman “sinestesia emocional”. ¿De dónde nace tu idea del fulgor?

ML: Conocí el tema de las auras de forma incidental. Yo sabía que había literatura científica al respecto, y las cámaras Kirlian, etc. No está nada claro. Sí que podemos decir que si hace 150 años nos hablan de los rayos X nosotros les tomamos por locos. Hoy en día es imposible ver las auras de una manera física constatable científicamente, pero eso no quiere decir que en un futuro no se pueda. Y sí que es cierto que todos somos capaces de detectar gente cargada de buena y de mala energía. Si somos capaces de detectar eso de manera intuitiva, el hecho de que haya una manifestación física, esa sinestesia que me comentabas, que te permita captarlo, no me parece descabellado. Y para mí, que vengo de un entorno cultural como el gallego, que bebe mucho de la fantasía, de las meigas, la Santa Compaña, los trasgos, muy compartido todo con países como Gales o Irlanda, pero que además soy muy racional y escéptico, este es un tema que no me parece descabellado. 

VG: Narras desde fuera pero conociendo todo de los personajes, lo que hace sentir al lector como en una película. Dado el toque cinematográfico que tienen todas tus novelas, ¿veremos película de esta? 

ML: Espero que sí. Algo se empieza a vislumbrar ya, pero el cine es muy complejo y de proceso muy largo. Pero a mí me hace muchísima ilusión. Me encantaría que la novela llegase a mucha más gente y en un nuevo formato como es el cine. 

VG: Cuentas que la novela nace de un chispazo una noche que conducías escuchando a Johnny Cash. Ese chispazo, la inspiración, ¿cuándo crees que llega? ¿Te pilla trabajando como defendía Picasso o llega de repente como ese ‘aliento de Dios’ que llamaban los griegos? 

ML: Esto que me dices es lo de las musas, y yo siempre digo que musas hay tres: una es la tele, otra es la Play Station y la última, muy pequeñita y que habla muy bajito, es la que te susurra las ideas. A esta hay que hacerle caso y es la que queda ensordecida por las demás. Digo televisión o Play Station pero podría ser salir de copas, estar con los amigos o rascarte la barriga mientras juegas al ordenador. La inspiración te tiene que llegar trabajando. La fórmula del éxito, que nadie la conoce ni la tiene, seguro que se acerca a un cóctel formado por pequeño porcentaje de talento, un porcentaje enorme de trabajo duro y cantidades ingentes de suerte. La inspiración surge de las cosas más insospechadas. Yo hago una cosa que supongo que también harán muchos autores: yo soy como una ardilla emocional en el sentido de que voy acumulando experiencias. Ahora estoy hablando contigo y en cierta manera estoy registrando cómo vas vestido, peinado o cómo estás sentado.  Todo eso se queda guardado en un cajón y de repente, un día, tú apareces en una novela mía. Y yo ni sé que eres tú. 

VG: Está claro que, desde hace ya tiempo, a la hora de escribir tienes que pensar en todos los distintos lectores y culturas a las que va a llegar tu libro. ¿Cómo te ha afectado esto al empezar una novela?

ML: Tengo lectores en todos los continentes y eso es genial, llegas a gente de distintas culturas, sensibilidades, etc. Pero, ¿sabes cuál es el común denominador de todos ellos? Que a todos les encanta que les cuenten historias. Las historias son lo que nos permite ponernos en la piel de otros y sentir emociones de otros. Da igual dónde estén ambientadas y cómo, lo que realmente importa es lo que pasa. Es como Juego de Tronos, una serie que está ambientada en un universo totalmente imaginario, o cualquier historia de Joe Abercrombie. Todo eso funciona. No es importante dónde sucedan las historias, lo importante es lo que estas cuentan. La clave está en contar historias que emocionen a la gente independientemente de cuáles sean sus entornos culturales, y que toquen las fibras comunes que todos tenemos, las emociones humanas fundamentales: amor, odio, venganza, redención, celos, superación, etc.

VG: ¿Cómo explicas el gran éxito que han suscitado tus novelas en EEUU? Y, ¿qué piensas de que se te considere el Stephen King español?

ML: No lo puedo explicar porque si pudiese, estaríamos teniendo esta conversación en mi yate, camino de mi mansión en el Caribe... No existe una fórmula del éxito. Existen factores que pueden ayudar porque una cosa es escribir y otra es tener éxito editorial. Y el éxito editorial responde en la mayoría de ocasiones a factores insospechados. En mi caso, por ejemplo, me ayudó mucho lo que hicieron los guionistas de The Walking Dead. Yo estoy recién publicado allí, soy un desconocido, y de repente comienzan a recomendarme. Eso fue como subirme en una catapulta y hacer ¡paf!, ahí va. Después ya tienes que navegar tú solo. Y con respecto a lo de Stephen King español, es una cosa halagadora pero que me queda muy grande. Este hombre, cuando yo tenía pañales, ya estaba publicando bestsellers. Tengo que crecer un poquito para caber en su chaqueta. Pero bueno, todo esto significa que estamos haciendo cosas muy parecidas y que caminamos en la misma senda, y eso me gusta porque me gusta cómo escribe él y a mucha gente también, con lo cual a mucha gente le debe de gustar cómo escribo yo. 

VG: Has sido siempre un gran defensor del acceso a los libros para todo el mundo, incluso creo que al principio ofrecías gratis tu primera novela para los lectores de tu blog. ¿Cómo ves todo eso ahora que estás dentro de un grupo tan grande e importante como Planeta?

ML: Fíjate en el libro [señala la opción de descarga gratuita del ebook al comprar el libro en papel]. Esto me encanta porque es una aspiración que yo tenía desde hace mucho tiempo. El lector está comprando el contenido, no el formato. Tú, como lector, estás invirtiendo dos cosas importantes en mí: dinero, y la más importante, tiempo. Y eso es sagrado, yo tengo que respetarlo y darte algo a cambio de ello. Lo que te doy es un pacto, te digo «ven, cógete a mí y nos vamos a subir a una noria. Y cuando lleves diez páginas de este libro no vas a poder parar de pasar páginas hasta el final». La sensación que tienes al acabar un libro, dejarlo sobre la mesa y decir: «joder, ha molado», eso es la p****. Hay otro terreno que aquí en España se ha confundido y que es el free inglés, la cultura libre por la cultura gratis. Yo soy de los que digo que el precio de los libros en digital todavía es caro, y es algo que a mí me ha dado problemas. Pero lo digo, porque es lo que pienso.  Pero igual que digo esto, también pienso que gratis total tampoco puede ser. Yo me he pasado un año de mi vida encerrado escribiendo esto y creo que me merezco algo a cambio de las horas de evasión que te estoy ofreciendo, igual que el señor que ha hecho la portada o la señora que ha hecho la maquetación. Si no das nada a cambio, al final nadie lo va a hacer y tú te vas a quedar sin nada. ¿Que el precio es caro? Puede ser, aunque es la gran excusa. Aún tiene recorrido a la baja, pero mientras tanto, tienes cosas más baratas e incluso tienes bibliotecas públicas, que son esas grandes desconocidas. 

VG: Por último, tú acabaste dejando de lado tu carrera como abogado para dedicarte al oficio de escritor. ¿Qué les dirías a todos aquellos jóvenes, y no tan jóvenes, que dudan del hecho de ser escritor o que creen que ya es demasiado tarde para empezar a escribir?

ML: ¡Nunca es demasiado para esto! ¿Tú sabes cuántos años tenía Cervantes cuando escribió El Quijote? Que yo haya empezado relativamente pronto no significa que sea el momento de empezar. Para esto no hay edad ni momento. Es más, yo noto que mi momento de madurez como creador de historias está muy adelante todavía. El mensaje de fondo es: si relamente quieren hacerlo, que no cejen en el empeño, que no abandonen ni bajen los brazos nunca. Pero que no se obsesionen jamás con el bestseller o con el triunfar porque ese es un camino a la frustración. Que se concentren en escribir una gran historia, que emocionen, que nos hagan no parar de pasar páginas. Pero sobre todo, que se concentren en disfrutar escribiendo, que se lo pasen bien, porque si hacen esto, el resto llega solo. En este trabajo no hay atajos, si lo quieren hacer tomando atajos van a ir al barranco. 


LIBREGUNTAS: 

Libro de papel o electrónico: Papel.

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: No puedo. Cientos.

Un poema: No sé.

Un autor: Extranjero, Stephen King. Nacional, Javier Sierra.

Un personaje: Jack Torrance, de El Resplandor.

Una cita: «Que vuelen alto los dados», Julio César. 

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1Q84 - HARUKI MURAKAMI


Hoy toca irse a Japón para hablar de este gran escritor, enraizado completamente en su país, en su cultura, su sociedad, 100% japonés, pero amante del Jazz, corredor de maratones a sus 63 años, adicto a Stephen King. Fuertemente criticado en su país por su literatura excéntrica, demasiado moderna, surrealista, pero alabado en todo el mundo, situado en el más alto pedestal de los escritores actuales, definido por The Guardian como uno de los mayores novelistas del mercado actual, ganador del Premio Franz Kafka y del importantísimo Premio Jerusalem, el cual se concede a escritores cuyo trabajo se haya destacado por la lucha por la libertad en el contexto de la sociedad actual; entre muchos otros. Una persona la cual delante de toda la prensa en la entrega del Premi Internacional de Catalunya y a la pregunta de cómo se definiría él mismo destacó: “Nací y crecí en Japón, hablo japonés, como comida japonesa y hago todas las cosas que hacen los japoneses pero me gusta el jazz y la literatura occidental, desde Dostoievski hasta Stephen King, ¿qué es oriental y qué es occidental?”.

Llega la que muchos profesionales del sector califican como su obra maestra. En esta obra seguiremos encontrando sus excentricidades, seguiremos encontrando preguntas en nuestra cabeza de por qué escribe así, de qué ha querido decir, seguiremos encontrando al puro Murakami. Pero en esta novela empiezan a girar en otro sentido las tornas que mueven su bolígrafo, estas empiezan a virar hacia el sentido de la crítica de la sociedad que envuelve la historia, ya no se inventa un mundo surrealista en el cual evadir a los personajes, ya no nos sube en su nube de irrealidad para bajarnos al cerrar el libro, esta novela bebe un poco más de la “realidad”, si se puede unir realidad a Murakami. Habla acerca de la sociedad japonesa, del machismo que la condecora, del maltrato, tanto físico como psicológico, pero sin perder su esencialidad, sin perder sus trazos, esos que sólo producen preguntas sin respuestas, preguntas que con otros libros te harían cerrarlos al momento y olvidarte de ellos, pero que, con Murakami, sólo hacen que engancharte más a él, buscar esas respuestas que sabes que no vas a encontrar, buscar su magia, su brillantez, sus destellos de genio, su literatura excelsa, su todo, él.
Hay un comentario de un lector de este libro que ha sido muy destacado y que muestra perfectamente la sensación con que se queda cada uno de los lectores de esta novela: “...al acabar de leerlo, te quedas con una sensación extraña. Con un '¿y qué diablos querrá decir esta novela?'. Pero ¿sabes?, ¿cómo te lo diría?, ese 'no sé adónde quiere ir a parar' se te queda grabado en la mente. Es extraño”. No podría definirse mejor.

Aomame, entrenadora y masajista, con un cuerpo diez y deseada por todos los hombres, se dedica fuera de sus horas de trabajo a asesinar a hombres que no aman a las mujeres, hombres que las maltratan hasta llegar al punto de brutalidad, hombres sin ningún valor, y que ella les muestra su destino. Murakami nos mostrará a este personaje por dentro, lo hará evolucionar, nos enseñará su verdad, cómo es en realidad, sus sentimientos, sus penas, sus antecedentes personales. Hasta que le llega la tarea de liquidar al líder de una importantísima secta religiosa, que complementa su creencia y su necesidad de energía espiritual con el abuso de niñas, incluida su hija.

Tengo, profesor de matemáticas y escritor fracasado, se introduce casi sin quererlo en una farsa de enorme magnitud dentro del sector editorial de su ciudad, en un túnel dónde no verá salida, acentuado por problemas que le irán sucediendo que no harán más que agravar su situación.

Dos redes, tan diferentes y separadas que no harán más que acercarse, que nos dejarán boquiabiertos con el final de la historia, totalmente inesperado, acompañado del lujo de los toques literarios de Murakami, como la ‘little people’, pequeños personajes que devorarán la vida de los protagonistas sin prácticamente existir, la incertidumbre de haber entrado en un mundo dónde hay dos lunas, el dilema de si vale la pena esconderse de por vida por hacer un trabajo que sueñas con hacer, la búsqueda del amor de sus vidas, sexo, asesinatos, psicología, conexiones inesperadas, sucesos escalofriantes, desternillantes y hasta asfixiantes…

…todo en un sólo libro, todo en 1000 páginas, todo en un simple papel, en unas simples líneas, en unas simples letras, que se juntan para formar una obra de arte, que se juntan para formar unos trazos que cuentan historias, unos trazos simples, al alcance de todo el mundo, que son simples letras una detrás de la otra, que no tienen que tener ningún valor, cualquiera puede hacerlo, cualquiera puede escribir historias así, hasta que un genio empieza a colocar estas letras, una detrás de la otra, como todos nosotros haríamos, pero totalmente diferente a como todos nosotros haríamos, dejando a estos cualquiera sin aliento, preguntándose qué hacen mal, obligando a la vista a clavarse en ellas, a no dejarlas, como si necesitasen de la vista para vivir, como si fuese su fuente de alimento, su fuente de vida.


Víctor G.
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GARY SHTEYNGART

Imagen: Brigitte Lacombe.
Con motivo de la presentación de 'Pequeño fracaso' (Libros del Asteroide), las memorias de Gary Shteyngart antes de convertirse en Gary Shteyngart, pudimos realizar esta cercana y divertida entrevista a un escritor que no dejará a nadie indiferente.  Sátira, humor y confesión a partes iguales. 

Andrea Rovira: Gary o Igor Shteyngart empezó a escribir para sentirse querido y aceptado. ¿Por qué escribe hoy en día?

Gary Shteyngart: Bien, ya sabes, ahora tiene una hipoteca, tiene que pagarla... También tiene un niño en Manhattan, cosa que le resulta caro... Cuando empecé a escribir era una diversión y a la vez lo que me salvaba un poco: volvía de una fiesta, me sentía triste y me ponía a escribir. Ahora es un trabajo. La gente siempre me dice que su primera novela es un acto artístico, después, ¿qué más puedes hacer? (se ríe).

AR: Dices que durante tus años de adolescente desarrollaste un problema de personalidad. No sabías si eras Igorcheyk, Gary Ñu, Gary Shteyngart... ¿Quién es ahora? ¿Cree que es un mix de todos o que hay alguna personalidad que resalta sobre las otras?

GS: Con la edad, o bien coges tu personalidad y la rompes en mil personalidades diferentes, o bien coges a tu persona y la estiras hasta quedarse llana, y entonces tienes una personalidad aburrida. Yo creo que me he quedado en esto último.

AR: En el último capítulo hablas mucho de tus padres y de lo que ellos sufrieron, y de cómo tu padre dejó de llamarte “hijito”. ¿Tiene Gary Shteyngart a veces la necesidad de sentirse otra vez como el pequeño Igorcheyk, aunque la relación con su padre fuese difícil?

GS: Claro, todo el mundo quiere volver a sus momentos buenos de la vida. Tener un hijo me ha recordado a eso porque hay esa oportunidad de hacerlo bien y no mal, pero nunca lo sabes: cada persona es diferente, es una combinación de cosas diferente y no sabes cómo alguien va a resultar ser. En la mayoría de casos es suerte y genética. En el mundo, a la mayoría de personas se les puede decir quién van a ser desde el minuto uno, al menos es así con la gente que conozco.

AR: Tus padres no volvieron nunca a Rusia...

GS: Nunca. Yo creo que es un país deprimente. Y volver donde se criaron... el centro de la ciudad es muy bonito, pero también empezaron a ver perros moribundos, borrachos por la calle... Mi madre decía: «¡todo estaba mejor cuando vivía Stalin!». Pero solo el hecho de ser rodeado por millones de rusos creo que es algo depresivo. Bueno, todo el mundo que puede se está yendo de allí. Toda la gente que yo conozco en San Petersburgo se quiere ir de allí lo más rápido posible.

AR: En tu libro también explicas cómo tu padre, cuando llegaron a América, fue a una sinagoga y la comunidad judía les empezó a prestar dinero sin ningún problema y con mucha generosidad. ¿Diría que esta generosidad y espíritu de comunidad aún está presente?

GS: No tengo ni idea. El sitio donde vivo no es para nada religioso, así que no sé cómo sería hoy en día. Pero para entonces todo era muy político: sacar a judíos de la Unión Soviética era es gran “trabajo” para que todo el mundo estuviese junto, etcétera. Los judíos americanos se sintieron en parte también culpables durante la Segunda Guerra Mundial por no salvar a las víctimas del Holocausto, así que creo que para ellos fuimos esa oportunidad de “arreglarlo”, de alguna manera. Pero estuvieron muy sorprendidos cuando llegamos, porque no éramos religiosos para nada, comíamos jamón todo el rato...

AR: Sí, realmente a mí me chocó cuando leí tu libro: esta generosidad que ahora no se ve mucho, por ejemplo con los refugiados sirios, al menos aquí...

GS: Sí, pero los refugiados sirios no son españoles, o ingleses, son sirios. Pero yo lo pienso, y nosotros también podríamos haber sido perfectamente una familia de Siria: no teníamos nada que ver con los otros judíos.

AR: En relación con el tema judío, aunque no eres religioso, en las memorias retratas cómo preguntaste a tu madre por qué estabas asustado de todo, y cómo ella te respondió “porque eres judío”. ¿Crees que es eso cierto?

GS: Creo que incluso ahora se pueden trazar orígenes de enfermedades, ansiedades o miedos que resaltan más en una comunidad étnica que en la otra. No sé por qué por eso (ríe). En el genoma de los judíos del holocausto aparecen muchas enfermedades, y estoy seguro de que la ansiedad y el miedo es una de ellas.

AR: Me quedé muy sorprendida con la historia de tu primera televisión y cómo el pequeño Gary iba todos los días a casa de la abuela para ver los programas. Evidentemente, la televisión jugó un papel muy importante en tu aceptación entre los otros niños...

GS: Sí, todo iba sobre la televisión en esos tiempos. Sería el equivalente a Facebook ahora.

AR: Eso quería preguntarte: ¿crees que la relación de ahora niños-televisión es la misma que antes?

GS: No, en absoluto. Ahora es todo Facebook, redes sociales... Los niños ya no miran la televisión, ahora miran cosas en una pantalla. Pero esto es interesante: casi todas nuestras interacciones son ahora online, así que los niños tienen que adaptarse a ese tipo de pensamiento. Para mí, hubiese sido mejor, porque siempre fui mejor escritor que orador (tenía un acento pésimo), así que creo que mi vida hubiese sido mejor.

AR: Dices que cuando comprasteis el primer televisor, paraste de escribir. La televisión es genial pero también hace perder un poco la imaginación a los niños...

GS: ¡Claro! Todo elimina la imaginación. Cuando me voy a otro país y soy demasiado tacaño para pagar el Wi-fi público y me doy vueltas por la ciudad sin estar enganchado a esta pequeña cosa (me enseña el móvil), me doy cuenta de hasta el más pequeño detalle. Hoy he mirado un rascacielos y había un par de chicos en el último piso subidos en una grúa limpiando los cristales... No habría reparado en ello si hubiese estado mirando algún tweet estúpido. Te conviertes en una persona totalmente diferente cuando estás siempre online. Llevo un mes fuera de casa y me doy cuenta de lo necesitado que estoy de encontrar Wi-Fi.

AR: Dices que el psicoanálisis te salvó la vida... ¿cómo te afectó o influenció en la escritura?

GS: Simplemente me mantuvo apartado del consumo habitual de drogas y alcohol. La gente siempre dice «bueno, si vas a psicoanálisis pierdes aquello que te empuja a escribir», yo no creo que sea así. Para mí lo que hizo fue darme un tiempo cada día donde estar sobrio y trabajando.

AR: ¿Y te ayudó a reconocerte y aceptar todo aquello por lo que habías pasado?

GS: Ya estaba haciendo eso a través de la escritura. Pero no es un proceso de grandes descubrimientos, es algo médico: realmente te baja la ansiedad, la depresión, y puedes funcionar mejor. Ahora algunos se medican para lograr ese efecto, pero los medicamentos no hacen todo el trabajo; pueden tratar algunos de los síntomas pero el problema base sigue existiendo, y para eso me sirvió a mí la psicoanálisis. No estoy en contra de las drogas tampoco (ríe).

AR: Basado en tu propia experiencia como creador y profesor, ¿qué consejo le darías a un joven escritor?

GS: Vaya, es duro ser un escritor joven, porque realmente no sabes quién eres. Es encontrar su propia voz, eso es duro; porque leemos mucho, y eso está bien, pero evidentemente nos dejamos influenciar por esas lecturas y lo difícil está en encontrar el punto medio, ya sabes, ¿quiero ser el nuevo Nabokov?, bueno, ¡pues no seas el próximo Nabokov, ya tuvimos un Nabokov! Pero la pregunta es: ¿cómo coges lo mejor de todos los autores que has leído y a la vez te mantienes fiel a ti mismo y a tu propia voz? Odio a los escritores que suenan como otros escritores, no hay nada más triste que eso.

AR: ¿Así que piensas que un escritor también debe aportar un tono personal?

GS: Sí, por eso quizás en América hay tantos escritores inmigrantes, porque la experiencia que aportan es muy diferente de la experiencia estándar. Todo lo que se escribe se convierte, casi por naturaleza, en una voz diferente.

AR: Tu madre te llamaba “Pequeño Fracaso”... ¿cómo te llama ahora?

(Suelta una carcajada) ¡Solo Igor! ¿Sabes? Cuando publiqué mi primer libro fue como un acto de emancipación. Siempre me pregunto si la razón por la que me convertí en escritor fue para crear esa distancia: cuando te haces abogado, puedes ser un mal abogado, pero si te haces escritor es como decir “no soy tú, soy diferente a ti”. Y en Rusia eres visto como una extensión de tus padres, en cambio en América el individualismo es lo más importante.


LIBREGUNTAS:

Libro electrónico o de papel: Papel, por supuesto.

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: Pnin, de Vladimir Nabokov.

Un poema: Charles Simic, cualquiera de sus poemas.

Un autor: Iván Turguénev.

Un personaje: (se lo piensa un buen rato) No sé... es mejor que se los deje tranquilos, ¡a los personajes!

Una cita: No soy fan de las citas, ni los eslogans... No me inspiran. Me inspira la buena comida.

COMPRAR LIBRO:
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DIME QUIÉN SOY - JULIA NAVARRO


Otra lección de la gran Julia Navarro. Para quien no la conozca, una escritora que en sus dedos tiene el arte de formar unos trazos que te hipnotizan, palabras cegadoras con las cuales no queda otra opción que rendirse a ellas, que seguir leyendo, hasta llegar al último punto del texto, y darte cuenta de lo que acabas de leer, una obra inmensa, como todas las que ella hace. Y para quien ya la conozca, una obra que lo supera todo, muchos verán las páginas y se estremecerán, y yo fui uno de ellos, pero te avergüenzas de ti mismo cuando empiezas a leer. Piensas que todas las ostras son iguales hasta que al abrir una encuentras una perla. Te engancha desde la primera mayúscula y, a partir de ahí, ya no puedes parar. Yo lo leí con 17 años, y me enganchó de tal forma que en ese momento supe que años después tendría que volver a leerlo, como así hice. Es un libro excepcional, con unas historias excepcionales, aventuras inverosímiles que sólo consiguen obligarte a seguir, creando un ansia por saber qué pasará después, y después, y después. La historia de una periodista que tiene la ardua misión de investigar la vida de su bisabuela, una vida sin par, una mujer revolucionaria que pasaría de la España republicana a la caída del Muro de Berlín, de la Segunda Guerra mundial a los oscuros años de la Guerra fría. Una mujer total, luchadora, diez, que pasaría por enormes apuros, torturas, brutalidades, pero que siempre lucharía por lo que quiere, por lo que busca, por sus metas, por todo, y pisaría a quien tuviera que pisar.
Sí, un libro extenso, que impone al verlo, pero que te abraza de tal forma que sólo te queda estar con él hasta el final, no te deja escapar, y tú no quieres escapar, te aferras a él y sólo lo sueltas para aplaudir después del último punto, aplaudir a la gran Julia Navarro, por otra obra magnífica, excelente. 

http://www.megustaleer.com/ficha/P323434/dime-quin-soy-julia-navarro-tapa-dura-con-sobrecubierta-euro-1295

Víctor G.
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THE NOTICER – ANDY ANDREWS.


Seguramente debería decir que es el libro que más marcó mis inicios en la lectura. Seguramente debería decir que es mi libro talismán en cuanto a la visión de la vida que me ha dado. Seguramente debería decir que es un libro que nadie puede dejar de leer. O simplemente podría decir que es el mejor libro que he leído nunca. Y es lo que haré.

¿Cómo una persona que a los 19 años pierde a padre y madre, accidente y cáncer respectivamente, tiene que vivir en la calle durante años, luchar contra todo y todos, buscarse la vida desde lo más bajo; puede acabar escribiendo algo así? La única respuesta es recomendar este libro. No se hallará, pero te enamorará de tal forma y te dejará tan boquiabierto que lo único que quedará es rendirte a esta persona, por su visión de la vida, por su superación, sus ganas, su ‘yo’.

Andrews nos deleita en este caso con el personaje de Jon, una persona mayor y reservada, extraña, pero a la vez observadora, realista y consciente. Los lectores que hagan el ‘esfuerzo’ de leer este libro (de escasas 170 páginas y con una lectura velocísima), abrirán los ojos si no lo han hecho ya, cogerán de la mano a Jon e irán por el mundo de la realidad, de la verdadera realidad. Se apartarán de los pensamientos que nos hacen anclarnos en el pasado y verán demostrado por este hombre el ahora, serán conscientes. Todo ello únicamente siguiendo una frase anudada al cuello de este personaje llamado Jon, que lleva a todo lugar que él visite, que proporciona a cualquier persona que se encuentre frente a algún problema, que hace sonar el despertador de la consciencia de quien tiene delante, y esta es, simplemente, “a veces todo lo que una persona necesita es un poco de perspectiva”.

Se presentarán numerosos conflictos (personales, con uno mismo, de pareja, sentimentales, negocios, etc) pero Jon los resolverá sólo cambiando la visión hacia ellos, mirando con otros ojos, los ojos conscientes, positivos. Los que todos deberíamos tener y que nuestro egotismo nos nubla. Todo problema del que queramos salir, en el que estemos presentes, ya sea de trabajo, ya sea de pareja, o simplemente no encontrarnos a gusto con nosotros mismos, Jon girará la moneda, veremos la cara clara, la cara positiva, la cara que nos sonríe y que sin que queramos conseguirá un acto reflejo nuestro de respuesta en forma de sonrisa hacia la vida.

Es posible encontrar en estas líneas cierto punto de subjetividad hacia el libro, es posible encontrar un amor especial hacia él, es posible encontrar una exagerada alabanza, hasta excesiva. Pero también es posible leerlo, es posible cambiar nuestra visión hacia el mundo, salir de la oscuridad. Rompamos ese dicho que manifiesta que la luz es demasiado dolorosa para quien quiere seguir en la oscuridad. Salgamos de ella, entremos en el mundo, disfrutémoslo de una vez por todas, para eso lo tenemos, para eso tenemos a la vida, y con autores como Andy Andrews, con libros como ‘The Noticer’, es muy fácil conseguirlo, ellos son el trampolín hacia este nuestro profundo océano que somos nosotros mismos, con el cual no podemos aceptar convivir sin conocerlo, y mucho menos, sin disfrutarlo.

"Piénsalo... Todo el mundo quiere estar en la cima de la montaña pero, si recuerdas, las cimas son rocosas y frías. No tienen vegetación. Por supuesto, la vista es impresionante, pero ¿de qué nos sirven las vistas? Las vistas simplemente nos permiten vislumbrar nuestro siguiente destino, nuestro siguiente objetivo. Pero para conseguir tal objetivo, debemos bajar de la montaña, atravesar el valle y empezar a subir la siguiente ladera. Es en el valle donde nos esforzamos gracias a la hierba exuberante y al terreno rico, donde aprendemos y nos convertimos en lo que nos permitirá culminar la siguiente cima de la vida."

Víctor G.
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EL PODER DEL AHORA 2.0

Hoy, para romper con la normalidad, divorciándome de la monotonía, os presento un vídeo. Para todos aquellos que no encuentren el tiempo para leer su libro, que lo hay; para todos aquellos que no encuentren las ganas, que seguro que las hay; o simplemente para aquellos que no crean, que no lo tomen en serio, que también los hay; aquí tenéis un vídeo acerca de este gran maestro espiritual, acerca de Eckhart Tolle. 
Un vídeo rápido de ver, fácil de seguir; un vídeo en el cual se demuestra como Tolle no usa únicamente sus manos, sus palabras, para hechizar a sus seguidores, también tiene su voz, la fuente de toda su sabiduría está en su cabeza, de ahí puede ir extrayéndola por cualquier vía para acabar con el mismo fin, hipnotizar a los espectadores, hacerles creer, concienciarlos del poder del ahora, concienciarlos del poder del aquí.




"No creas a la mente cuando te diga: no puedes hacerlo ahora, tienes demasiado en la cabeza. Eso son pensamientos. No necesitas seguirlos. Sólo obsérvalos. Son pensamiento que echa la mente. No te los creas. No son verdad. Cuando la mente te diga eso, puedes decir: de acuerdo, veamos si es cierto. Entonces sentirás vitalidad en tu mano, vitalidad en tu cuerpo, belleza alrededor". 

Víctor G. (@chitor5)




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LEPOLDO ABADÍA - ¿QUÉ HACE UNA PERSONA COMO TÚ EN UNA CRISIS COMO ESTA?


Para los que le conozcan, más de lo mismo; y no en ningún tipo de sentido despectivo, ni peyorativo, de aburrimiento o cansancio. Nada de eso. Vuelve a deslumbrarnos con su sabiduría, con su tono desternillante, su llaneza; su seña de identidad.

Para los que no le conozcan; un gozo, un deleite sin igual el leerle. Se sabe que es una buena persona porque lo demuestra con sus palabras. Se sabe que entiende de economía (aunque lo niegue hasta la saciedad) porque lo demuestra con sus palabras. Se sabe que es grande porque sus palabras desprenden grandeza. Sus palabras son su arma, con este apunta a todos los conflictos económicos y sociales del momento que vivimos y los palia con sus soluciones “evidentes”, que parecen aptas para cualquier mente, pero que sólo se le ocurren a este escritor de 78 años (con 12 hijos y 43 nietos) los cuales sólo se demuestran en su documento de identidad, porque en todos los demás sentidos, es uno de los seres más jóvenes y hábiles que se pueden encontrar sobre la faz de la tierra.

Un grandísimo escritor, un grandísimo economista, un sabio contemporáneo, un genio. Y de estos, en estos tiempos que corren, se encuentran muy pocos, tan pocos que un grito nace del vacío en forma de clamor para decirnos que no seamos necios y les apartemos de nuestra vista, no nos creamos superiores con nuestras mentes “egotistas”, no nos creamos intocables, supremos. No. Gocemos de ellos, aprovechémoslos, son muy valiosos, gente como él nos sacará de esta crisis, de los demás depende que confiemos en ellos, que abramos nuestras mentes, que nos abramos al mundo.

Acerca del libro en cuestión, poco más que decir, leer cualquiera de sus libros es leer a Leopoldo. Es leer su característica forma de entender la vida, de entender la sociedad, los problemas. De buscar en esa moneda que a nuestros ojos parece tener un único lado (el negativo) y la cual maneja nuestra suerte, el lado positivo. Aquel lado que nadie puede o quiere ver pero que, al fin y al cabo, pocos encuentran. Y él lo encuentra por nosotros. ¿No es esto suficiente para leerle o escucharle?  

Víctor G.
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PSICOMAGIA – ALEJANDRO JODOROWSKY.

En el preciso instante en que cualquier individuo se adentra de lleno en la lectura espiritual, es automático, inevitable, maquinal, el hecho de centrarse en Alejando Jodorowsky. Al igual que Tolle, es el padre de quien decide leer sus libros, es un hecho inconsciente, coger los libros de personajes iluminados y realizarse junto a ellos. Tienen ese poder inexplicable de saber cómo marcarte el camino para, de un sentimiento de duda o vacilación, llevarte por los senderos de la aprehensión, hasta una última situación de claridad, de despertar, de comprender qué hacer para que tu vida siga otros pasos, de comprender cómo formar esa trenza de cabellera desgastada que forma la vida con su vaivenes, con sus subidas y bajadas; de comprender que solo existe un Ahora.
En Psicomagia, podréis disfrutar de la rocambolesca vida paso a paso de Alejandro Jodorowsky, con su casi dantesco estilo léxico, el cual, y rompiendo con todos los estandartes del trasvase de información, consigue que su palabra ahuyente el paso por la mente y vaya directo al corazón de quien está leyendo su obra.
Es ese tipo de libro que hasta que no lo conoces todo son dudas, desconfianza, no habrá otro mejor que el anterior. Hasta que llega el momento en el que empiezas, en el que vacilas, en el que abres los ojos, abres la mente, abres tu corazón, y te enamora. En ese instante ya eres de Jodorowsky, ya eres de Tolle, ya eres miembro de ese grupo de seres los cuales su fin último es disfrutar del ahora, olvidar el pasado, “olvidar” el futuro, y centrarse en el momento, no hay otro momento que el que estás viviendo, aprovéchalo.
Además de todo ello, Jodorowsky te enseñará a imaginar, lo da todo a la imaginación, se denomina un profesor de imaginación y por ello defiende que “de la realidad, misteriosa, tan vasta e imprevisible, no percibimos más que lo que se filtra a través de nuestro minúsculo punto de vista”, por lo cual necesitamos abrir nuestra imaginación, conectarnos con el mundo, y así evitar enfermar; “la enfermedad es falta de belleza, y la belleza es la unión. La enfermedad es falta de conciencia, y la conciencia es unión con uno mismo y con el universo”.
En definitiva, un libro que te hará conocerte a ti mismo, que te hará conocer al mundo empañado a nuestros ojos hasta el momento, que te hará conocer a las personas ocultas en un velo hasta ese instante, que te ayudará a ver claro el camino de tu vida; porque, “si no eres Tú, ¿quién? Si no es Aquí, ¿dónde? Si no es ahora, ¿cuándo? Si eres capaz de solucionar el cuándo, el ahora, y el quién (el Tú), estás siendo tú mismo, y ya has logrado curarte”. 

http://www.megustaleer.com/ficha/P836434/psicomagia-alejandro-jodorowsky-bolsillo-euro-795

Víctor G. 
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EL PODER DEL AHORA – ECKHART TOLLE.


Un día no muy remoto, de aquellos en los que tu voluntad máxima no es más que la de no salir de tu propia oscuridad, de aquellos en los que las ganas parecen haber entrado en un callejón sombrío sin salida y no sabes que hacer para encontrar la escapatoria, una imagen cambió al monstruo apesadumbrado que habitaba en mi interior tétrico, una imagen que clamaba una frase en la pantalla del ordenador: “los libros abren tus ojos”. Fue ese el momento en que, sin razón aparente, dejé de lado esos libros de aventuras, historia o humor, y empecé a adentrarme en la lectura espiritual, de realización, de despertar.
En ese preciso instante la información empezó a llegarme a borbotones, autores, citas, blogs, etc; era un mundo impresionante, fascinante, hasta el momento de toparme frente a frente con ‘El Poder del Ahora’.
Un libro el cual no te pide que quieras evadirte del mundo y centrarte en la iluminación espiritual, un libro que no te exige salir de un hecho trágico y necesitar ayuda para reforzar tu autoestima dañada. No. Un libro que puede llegar a cogerlo una persona totalmente agnóstica a este tema y acabar totalmente encarrilado en el camino hacia la iluminación espiritual. Tolle enamora con su léxico llano, con su contacto casi parental, y te acoge cual maestro a su aprendiz, es el maestro de todo lector de este libro. Sea o no la voluntad, el conocimiento que aporta a tu mente en escasas 200 páginas es un fuente de sabiduría incalculable y llega a niveles de delito moral ignorar un libro que su único fin es encauzar a todo lector que se precie en el camino de un mundo mejor, en el cual las palabras “sólo son puntos de apoyo que has de dejar atrás en cuanto puedas”, en el que te das cuenta que tienes que pasar de pensador a observador del pensador y de esta forma “darte cuenta que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento” además de que “todas las cosas verdaderamente importantes –la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna- surgen más allá de la mente”, es decir, y en definitiva, un libro con el cual “empiezas a despertar”.

Víctor G.
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A FUEGO LENTO


Anoche pensé en ti 
mientras doblaba mis sentimientos 
para ordenarlos un poco.
Me molesta el desorden  
que me provocas,
aunque a veces  sólo quiero que me desordenes.

Si me miras despacio
verás cómo la Luna se esconde en mis ojos.
Soy luz en las tinieblas,
para ti,
 si me miras.

A fuego lento me quemo despacio
mientras me tomo el café de las nueve,
caliente y amargo,
como tu silencio a ratos.

A fuego lento ardo en tus ojos
cuando leo las intenciones 
que se te dibujan en la cara.

Me quedo sin palabras,
esas que tú nunca usas,
pero te leo entre líneas
como si fueras un libro.
Mi favorito.

A fuego lento me derrites
cuando me escribes tuya 
entre las páginas del libro que no eres,
desnudándome de sueños
entre ficciones de realidad en clave.

Me reduzco a cenizas
para resurgir cual ave fénix,
y que me derritas de nuevo
sin siquiera tocarme.

Andrea.

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TENGO QUE DEJAR DE ESPERARTE


Intento no pensar en ti cuando alguien roza mi cintura. Intento dejarme llevar en otros labios por el mero hecho de sentir algo diferente, pero cuando más beso, más te extraño. Y por ese motivo, me encuentro en un círculo vicioso desde que te fuiste. Todo me recuerda a ti. Cada esquina, cada postre, cada carretera, cada paisaje. Un sinfín de emociones que me persiguen desde el primer minuto del día. Miro a mi alrededor, manteniéndome a la espera de un rescate triunfal. Pero eso nunca sucede. Jamás. «Tengo que dejar de esperarte» es la frase que añado al café de mis mañanas. Y supongo que poco a poco lo conseguiré. Dejaré de esperar algo de ti, te dejaré libre de mis pensamientos y mi sonrisa empezará a brillar como lo hacía antes de ti. Solo necesito tiempo. Algún día no dolerás. Y sé que el que no duelas depende de mí. Como todo en esta vida. Porque cuando tu compañero es el dolor, aprendes que el dejar de sufrir depende de una decisión. Y esa decisión se reduce a la paradoja de «tengo que dejar de esperarte». Cierro los ojos y me deseo suerte.

Blanca de Paco.
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INTEMPESTIVO


Sentado en un banco de la universidad, leía. Leía y dejaba de hacerlo, leía y dejaba de hacerlo. Un murmullo incesante a su alrededor le envolvía estrepitosamente.

La universidad y su murmullo, leía y dejaba de hacerlo. En su cabeza, un murmullo, un libro y la duda de si continuar leyéndolo.

De pronto, alzó la mirada y lo vio… el vuelo de aquel pequeño pájaro. 

Ana Lacueva.


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¿QUÉ ES VIVIR?


Vivir es dejar que las cosas te calen muy dentro, no tener barreras emocionales ni sonrisas maquilladas. Vivir es caer y volver a levantarse, es sufrir por alguien que te ha dado la espalda y amar a los que siempre están a tu lado. Es saber decir basta cuando algo no te gusta, es buscar tu lugar en el mundo, por muy pequeño que sea. Vivir son los amigos, las cervezas y el verano, para qué mentir. El verano es la época del vividor; cuando realmente valoras lo que tienes, cuando tienes tiempo de contemplar el mar y darte cuenta de lo hermoso que es vivir, a pesar de los demonios de cada uno. Vivir es dejarse llevar, es amar a tu persona especial y saber cuidarla. Es besar, bailar y comer. Es estar con la familia y con uno mismo. Es una larga noche de verano en la que te reúnes bajo las estrellas con personas estupendas y te despides de ellas con el sol en la frente, es arreglar el mundo y los sueños apoyado en el maletero de un coche con unas copas encima, es no mirar el reloj y retar a la suerte a altas horas de la madrugada. 

Pero sobre todo, vivir es ser feliz y la felicidad consiste en disfrutar de cada momento, de cada minuto, de cada segundo. Dejarse de preocupaciones y de limitaciones absurdas. Por eso, aprende a vivir y déjate ser feliz.

Blanca de Paco.
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DESAYUNO


Cuánto me gustas cuando te sirvo el
desayuno
y me sonríes
y te sonrío...y empieza el día.

Cuánto me gustas sin maquillar,
sin mentiras...
y abro la cortina
y el día cuenta con nosotros.

Y pruebas un bocado en silencio
y mi boca te sirve ligera
y que sirva un solo gesto
para reconocernos.

Cuánto me gustas al recordarte
que somos los últimos en desayunar
y cuando veo el mar
los primeros en confiar el uno al otro.

Cuánto me gusta desayunar a tu lado...
y acercarte el zumo como alimento
y nutrirme de tus sonrisas.
Y que no exista otro momento.

Cuánto me gustas cuando te sirvo el
desayuno
y que el trabajo del día sea
querernos en silencio.

D.A.C.
 
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