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LA DANZA DE LA REALIDAD.


Otra obra de arte del maestro Jodorowsky. En puntos como este no caben más adjetivos hacia su persona, él creó lo que nadie había creado, él creó lo que ha empujado a millones de personas a abrir los ojos a un mundo que solo pide amor, el creó la psicomagia, y cuánto le debemos a él y a ella. Pero se dejó por crear algo importante, adjetivos que se pudieran usar para él, se dejó por crear el cómo referirse a él, el qué decir sobre él, Jodorowsky es único, es especial, y por ello debería haber parido con la Psicomagia adjetivos nuevos, adjetivos únicos, que solo pudieran asociarse a él; y no lo hizo, lo que demuestra aún más su humildad, lo que demuestra aún más su grandeza, lo que demuestra quien es Jodorowsky. Un hipnotista capaz de dormir a cualquier persona mediante el habla, mediante su mirada, sus gestos, su calma, su paz. Esa paz que desprende su aura, esa paz que se ha adueñado de la sombra que le persigue a todas horas, una paz infinita, y que llega a todos los que le siguen. Ahora ha decidido expandirse mediante sus manos, sus palabras, unas simples letras que parecen inofensivas, letras que a priori pueden costar de leer, en estos momentos de tanta facilidad audiovisual; pero también son letras que forman líneas que se extienden en un libro excelso, un libro de esos que deberían ser de obligada lectura, un libro de esos que abre la mente de las personas, un libro de esos que te hace preguntarte por qué la gente no quiere, por qué la gente lo evita, por qué la gente no acepta esta ayuda.

Es una ayuda para vivir la realidad, es una ayuda para disfrutar de la vida de otra forma, de la forma que busca el cenit de la felicidad, de la forma que busca un mundo mejor, de la forma que buscar el amor como principal nudo entre las personas, en definitiva, de la forma que busca la harmonía, la harmonía entre las personas, entre ellas y el mundo, entre el mundo y ellas, la harmonía total.

Un paseo por su vida, un paseo a su manera, desde que nació hasta ahora, con esa peculiar forma de escribir, la que hace seguir y seguir, como si de un oasis se tratará, como si nos ubicará en medio de un desierto, exhaustos, sedientos. Es inevitable continuar, página tras página, punto tras punto, hasta llegar a un último punto, un último punto que te hace despertar, que te da un fuerte golpe y te avisa que el sueño ha acabado, que te avisa que no hay más, que te deja con ganas de seguir, y que tras ello te hace volver atrás, meditar sobre lo leído, y en ese momento empieza a crecer la flor que Jodorowsky ha plantado en tu interior mientras te tenía sumido en su sueño, esa semilla que se abre para dejar salir una gran flor, la flor de la conciencia, de una conciencia vital, de una conciencia interior, que te hacer ver el mundo desde otro punto, desde otra perspectiva, la perspectiva que él consiguió alcanzar tras esa vida incesante, la perspectiva del amor como fuente de energía, tanto exterior como interior, el amor como forma de vida.

Gracias Jodorowsky.

http://www.megustaleer.com/ficha/P836426/la-danza-de-la-realidad

Víctor G. 
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RAFAEL INGLADA Y VÍCTOR FERNÁNDEZ



Entrevista de Laia Vaquerizo a Rafael Inglada y Víctor Fernández por Palabra de Lorca (Malpaso, 2017):

Laia Vaquerizo: ¿Podéis explicarnos cómo surgió la idea de hacer este libro?

Rafael Inglada: la idea surge en parte de un trabajo que estaba haciendo, de una cronología sobre los años republicanos de García Lorca, entre 1931 y 1936, y de esa cronología que es bastante extensa la dividí en dos apartados. Uno era sobre el Federico García Lorca en el grupo de la barraca, y el otro era sobre las entrevistas y declaraciones, pero principalmente de las entrevistas, y se pensó en un primer momento de poner solamente las entrevistas que no estuvieran publicadas en las obras completas de 1996, pero luego al final se decidió hacer todas las entrevistas que se hubieran hecho en vida del dramaturgo. Y en ese momento del proceso Víctor entro para ayudar porque había muchas entrevistas que yo no conocía, y él es un gran especialista en Federico García Lorca, y gracias a ese empeño suyo se ha podido montar el rompecabezas de las entrevistas y de las declaraciones, porque muchas de ellas estaban perdidas en prensa o se habían publicado por vez primera en los años 20, los años 30, y ha sido un gran trabajado que creo que al final ha merecido la pena.

Laia: ¿Qué crees que es lo más especial de este libro? Si tuvieses que convencer a alguien para que lo lea, ¿qué le dirías?

Víctor Fernández: pues que es un libro de Lorca, de alguna manera es un nuevo libro de Lorca. Es que no quiero que parezca pedante, pero es lo que faltaba a la obra completa de Lorca. De hecho, la obra completa de Lorca, en la última edición de 1996 aparecen las entrevistas, pero no estaban todas, y faltaba un número importante de entrevistas (una cincuenta), y parte, luego descubrimos que había entrevistas que se habían publicado en la obra completa mal, faltaban preguntas, e incluso faltan frases en las respuestas, y yo creo que era esencial hacer esa labor de restauración, y el empeño de Rafael de ir directamente a la fuente es lo que ha hecho que restauremos la palabra de Lorca, que de eso se trataba. Creo que lo que se le puede decir a la gente para que lea este libro es que va a encontrar la palabra de Lorca, del Lorca puro, del Lorca que aparece en los medios de comunicación, de la prensa de su tiempo.

Laia: ¿Cómo crees que influye la ideología de Lorca en esta obra?

RI: creo que tanto las declaraciones y sobre todo las entrevistas van a la par con la ocasión con la que se hace, por ejemplo, cuando estrena Mariana Pineda se habla de Mariana Pineda, cuando hace Bodas de sangre se habla de Bodas de sangre… Siempre, evidentemente, hay un pie que es el que hace que siga esa entrevista. Cuando ya en el año 1936, muy poco antes del estallido de la guerra civil, en que hay una España convulsa, una España en la situación en la que estaba, ahí es donde vemos un Lorca comprometido, porque no hay, o yo al menos no lo recuerdo, momento en que hable de cuestiones políticas, pero sí cuestiones sociales, cuestiones más generales a nivel social. Cuando ya entran un poco más las cuestiones políticas es movido por los acontecimientos que están pasando en el momento en que le están haciendo la entrevista. Esto va a ser sobre todo en los últimos meses, en mayo, junio, julio de 1936.

Laia: Tenemos entendido que estás muy involucrado en la Fundación Pablo Ruiz Picasso, ¿qué te llevó a interesarte por el famoso pintor y qué relación se podría encontrar entre los dos artistas (Picasso y Lorca)?

RI: En mi vida, primero fue García Lorca, y luego fue Picasso. Mi primera conferencia fue con diecisiete años sobre Federico García Lorca, ni por asomo de Picasso. Lo que pasó que luego entré a trabajar en la casa natal de Picasso, y es al personaje al que más años he dedicado de mi vida. Mis trabajos de Picasso, en cantidad y en volúmenes están muy por encima de los de Lorca, que no en calidad. Lo que sí sabemos es que Picasso había leído a Lorca, y desde luego que a Lorca le fascinaba Picasso, tenía reproducciones de sus obras en su casa; y en una ocasión Picasso le hizo un homenaje a Lorca, sobre el año 1937, cuando en la Exposición Internacional de París exponiendo el Guernica, también hay un gran retrato de García Lorca, que hacía un año que había sido asesinado. Además, también hay muchos paralelismos. Ambos son como dos grandes tótems, dos grandes andaluces.

VF: A mí hay una cosa que me hace gracia, y es que Dalí, por ejemplo, conoció a Picasso directamente gracias a Lorca, porque cuando Dalí va París para conocer a Picasso, lleva una carta de recomendación que Lorca ha escrito para un pintor que se llama Manuel Sánchez Ortiz, muy amigo de Lorca, y le pide que como va un muy amigo suyo que es Picasso le atienda, y entonces Lorca es el intermediario entre los dos, entre Picasso y Dalí.

RI: No se conocieron nunca, pero desde luego sintieron una mutua admiración.

Laia: Tengo entendido que ambos autores se posicionaron políticamente más como comunistas, hasta el punto de que a Lorca lo acabaron matando por revolucionario. ¿Qué crees que opinarían hoy sobre la situación actual, tanto en España como a nivel internacional?

RI: Yo quiero hacer un inciso aquí, es verdad que el compromiso político de Picasso e sun compromiso comunista sobre todo cuando en 1944 se adhiere al partido comunista francés. Pero no es el mismo caso que el de Lorca, porque había un compromiso de los dos, pero lo que les unía es un compromiso de izquierdas, pero no un compromiso hacia un partido en concreto, así como sí lo es con Picasso, que estuvo muchos años en el Partido Comunista Francés como exiliado republicano, no pasó con Lorca, no se decantó hacia un partido en concreto.

VF: De hecho, Lorca huye de tener un carné, y por ejemplo Alberti y Pablo Neruda le presionan para que se haga del Partido Comunista, y él no quiere saber nada. Por ejemplo, hay una anécdota que sucede en el año 36, semanas antes de que marchara a Granada y a la muerte, le explica a un amigo que otro amigo suyo se ha hecho de un partido, y Lorca dice que él no, «yo no quiero saber nada, en todo caso, yo soy del partido de los pobres, pero de los pobres pobres».

Y sobre lo que preguntabas de qué opinarían ahora, si tú lees Poeta en Nueva York, los poemas de este libro, la denuncia social que hace por ejemplo de la situación social de los negros, tienen una vigencia hoy como la tenía en 1929; el Grito hacia Roma, en que condena que el Papa no se moje, que habla de un Cristo más carnal, que no tiene nada que ver con el culto religioso fastuoso, tiene una vigencia aún enorme, es impresionante. Lo lees ahora, y parece que esté escrito de hace unas horas. Y eso pasa con muy pocos autores. Estamos hablando de poemas escritos hace más de 80 años.

RI: Y eso con Picasso pasa igual, es lo mismo. Todas estas preocupaciones políticas y sociales, sobre todo sociales, que es lo que se ve en el Poeta en Nueva York, que es también un drama, está muy vinculado a su producción dramática, está muy vigente hoy en día. Si lo hubiera publicado ahora habría tenido la misma vigencia.

Laia: ¿Podríais decir algo que no os guste de Lorca?

RI: Yo sí, posiblemente hay una cosa que no me gusta de las personas en general, que es la informalidad, y Lorca era muy informal. Por ejemplo, cuando estuvo aquí en Barcelona, tenía un homenaje y no fue, lo esperaban y no aparecía porque se había encontrado con alguien… Era un pájaro muy libre. El gran defecto, me parece a mí, porque la verdad, nunca se ha hablado de los defectos, de las cosas negativas de Lorca, siempre se le pondera, se habla de él como el gran poeta, y es verdad que lo es, pero luego en aspectos suyos personales, yo me quedaría con la informalidad.

VF: Y yo, ligando un poco con lo que decía Rafael, él era muy generoso, a veces demasiado expendido con sus propios manuscritos. Eso ha hecho que algunos se hayan perdido para siempre, bueno, esperemos que no para siempre y que aparezcan alguna vez; por ejemplo, no sabemos dónde está el manuscrito de Bodas de sangre. Regala el manuscrito de Bodas de sangre a un amigo y ese manuscrito se perdió. Y con muchos manuscritos suyos que se perdieron fue porque él los regalaba, hay muchas veces que acaba de dar una conferencia, alguien le dice que le ha gustado mucho y él le regala el manuscrito, y luego a la semana tenía que ir buscándolo porque lo necesitaba para pedir si le podría enviar el manuscrito que le dio porque no tenía copia. Eso ha hecho que muchas veces se haya perdido alguna cosa. Y esto por buscar algo negativo.

LIBREPREGUNTAS:

· Libro electrónico o de papel: Ambos eligen papel.

· Narrativa o poesía: ambos eligen poesía.

· Un libro: Rafael elige el Quijote y Víctor El llanto por Ignacio Sánchez Mejías de Lorca.

· Un poema: Rafael elige Pandémica y Celeste; y Víctor No volveré a ser joven de Gil de Viedma o Contra Jaime Gil de Viedma, de Gil de Viedma.

· Un autor: ambos eligen Lorca.

· Un cuadro: Rafael elige la Alborada, de Picasso, y Víctor elige Halcones en la noche de Hopper

· Un personaje: Víctor elige Sherlock Holmes, y Rafael no puede elegir uno.

· Una cita: Víctor elige una cita de Lorca que no está recogida, que le dijo un amigo suyo «busqué la verdad mas la hallé, pero la hallé vestida». Rafael elige una frase de San Agustín que dice «que es mi amor, es mi peso».
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UNO MISMO


Quédate siempre contigo. Por muchos malos tiempos que vengan, por muy mal que estés. Ponte a ti por encima de todo. Es la única forma de no perderte. Elige por ti. No dejes que nadie te diga lo que puedes o lo que no. Imagina que no existen límites. No escuches el qué dirán. Y por supuesto, ignora los prejuicios. Sobrevive en este mundo amándote a ti por encima de todas las cosas. Es la única forma de querer de una forma sincera a los demás; queriéndote a ti primero. 
No creas que estás sola. Porque no es lo mismo estar sola que sentir el dolor de la soledad. Si interiorizamos estos pensamientos, podremos irnos a cualquier parte del mundo con nosotros mismos y habremos aprendido a no depender de nadie.
Porque a veces confundimos el amarnos con el egoísmo. Y no entendemos que queriendo a uno mismo se ama a los demás. 
No te hagas esto, quiérete. Por encima de todo. 

Blanca de Paco
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LA CARTA QUE JAMÁS TE ESCRIBIRÉ


Porque no soporto ni soportaré que te confieses
sin pensar en mí.
Porque no puedo engañarme
ni callar la rabia
por no saber qué decir
y no te lo digo...
y no te lo digo...

Porque al volante entre gritos que callan
huyo por la carretera de tus pestañas.
Porque bombeo latidos que esperan
tu abrazo y tu pulso pruebe que mi sangre
circula sana cada vez que te miro
y no quiero mirarte...
y no quiero mirarte...


Porque no es justo para ti ni existe ley para mí
que permita besarte en tu almohada.
Porque tu coco está a prueba de balas.
Porque tú ganas a los que no cuentan nada.
Porque contigo sería amor
y no puedo enamorarme...
y no puedo enamorarme...


Porque no sé si sabré escribirte que tú eres mi futuro.
Porque no sé si aún es pronto
o ya es demasiado tarde contigo.
Porque tus labios componen tantos versos
que ansío probarlos
y qué poesía besarte...
y qué poesía besarte...


Porque en tus ojos marrones e ingenuos te hundo en los míos.
Porque me callo y en voz baja deseo que derribes mi muro.
Porque no sé cómo decirte que ardo por ti y anhelo verte ardiendo.
Y encendidos los dos. Tú y yo. Apagado el resto.
Porque te quiero
y no sé cómo quererte...
y no sé cómo quererte...

Daniel Arrébola
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A TODAS HORAS


Siempre fuiste mi hora favorita del día. Cada vez que me esperabas debajo de mi portal mostrando tu sonrisa más sincera. Siempre tenías algo bueno que decirme; por muy mal que fueran las cosas alrededor de nosotros. El mundo se derrumbaba y nosotros nos besábamos. Encontrábamos el lado magnífico de la vida, supongo que el estar juntos era más que suficiente. 
Teníamos esa extraña sensación de saber que nos tendríamos para siempre. Y no por haber hecho promesas, sino porque decidimos vivir el día a día y eso nos convertía en amantes reales y vivos. Sumábamos día a día a pesar de aquellos momentos que parecían restar. 
Y no sé por qué te escribo en pasado, sabiendo que tenemos un presente y espero tener un futuro; simplemente, viviendo el día a día, sintiéndonos a todas horas sin necesidad de estar. Porque así somos nosotros; por muy lejos que estemos sabemos que nos tenemos.

Blanca de Paco
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LA VOZ DE LOS LUGARES NUESTROS


A veces los tejados me hablan de nosotros. De ti y de mí.
Me susurran cosas al oído 
y me dibujan aquellas sonrisas
que descubriste desde arriba, 
desde donde subes cuando el mundo 
se te queda pequeño y quieres escaparte.
¡Qué lindos amaneceres desde allí!
Lugares en los que perderte
 (o encontrarte)
dentro de otros brazos
apretándote fuerte
mientras la lluvia 
amenaza los castillos de arena
imaginados.
No existieron.
Son esos lugares,
que hacen que toquemos
los sueños de puntillas,
y entre la vigilia y el sueño
se nos confunde el alma
(o quizás se nos despierte);
y se abre un lugar
para la realidad mágica;
esa que se esconde 
tras unos ojos color chocolate, 
verde,
turquesa,
o de color canela,
como los que descubrí 
mirándome
mientras doblaba
mis miedos
y me alejaba de allí.
Alguien me dijo
que las cosas bonitas
no pueden describirse 
siempre.
Pues eso,
me pasa que
cuando no puedo,
subo arriba,
e indescriptiblemente
me llevan,
alto y lejos,
esas
sensaciones 
que vienen 
volando
a verme
desde aquel lugar.

Andrea Moonforce

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AMADA MÍA


Querida, naciste para ser amada,
Pero nadie te ama, pues te engañan.
¿Qué hiciste en tu otra vida?
¿Quién castigó tu alma?
Sola, triste y olvidada.
Mas sin darte cuenta,
Los lirios te acompañan
En esta fría mañana.
¿Qué hiciste en tu otra vida?
Querida, fuiste amada.

Ana Lacueva Perellón
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MI VIDA


Sigo pensando en ti cada vez que alguien habla de vivir. Cada vez que alguien me confiesa que ha encontrado el amor. Que todo le parece bonito y que la vida le sonríe. Supongo que es porque, durante un tiempo, fuiste el protagonista de mi sonrisa. 

Sigo pensando en ti cada vez que alguien habla de emoción y de adrenalina, de noches locas y de mañanas perezosas. Sigo pensando en ti cada vez que alguien me besa de nuevo, cada vez que me refugio en brazos ajenos. Qué ilusa. Te dejé marchar pensando que volverías. Pero me equivoqué. Desde entonces; me paso el día pensando en ti, dibujando tu cuerpo sobre el mío, besando a desconocidos, intentando llenar el vacío que dejaste y luchando contra la nostalgia. No es la soledad lo que me asusta, es la falta de ti. Por eso, sigo pensando en ti cada vez que alguien habla de vivir. Eras mi vida. 

Blanca de Paco
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CORAZÓN QUE NO SIENTE, OJOS QUE NO VEN


Intentan dejarnos vacíos, hacernos fríos, encerrarnos con barreras no visibles, con sus leyes de mente teledirigible, nos agrupan por banderas, colores, creencias y amores, fronteras, acciones, religiones. El mundo lo mueve algo que ni siquiera se come, nace, estudia, trabaja, muere. Nos crían para cumplir una función, lo llaman libertad porque nos dejan elegir cuál. La libertad no me cuestiona, ni me cobra, a la libertad no le importa si se puede o no se puede, han destruido la moral convirtiéndola en ley y ahora la gente está confusa, no saben qué está bien porque sus padres los educaron para seguir la norma, no la conciencia.
Pero desde luego no sufran, caballeros, señoritas, si será mi juicio enfermo el que me guía por la senda de la utopía, pero no concibo cómo un mundo controlado por unos pocos puede ser un hogar para muchos, dando por hecho, claro, que todos seamos iguales.

Alba Ferrer
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TRAICIONES


Y de repente alguien te traiciona. Sin precedentes. Sin aviso. Todo se desmorona; los planes, los besos, los abrazos y la complicidad. Todo se tuerce, desaparece. Y ni siquiera te explica el porqué. Empiezas a comprender que en eso consisten las traiciones, en no entender nada de lo que te rodea. Lo que piensas que jamás te pasaría a ti, te pasa. ¿Y dime, qué nos queda? Seguir adelante. No hay más. Seguir caminando por todos aquellos que nos quieren, por todas las cosas maravillosas de la vida que ahora no somos capaces de ver. Y poco a poco entendemos que nos quedan muchas traiciones por vivir, porque ellas no entienden ni de edad, ni de clase social, ni de lugares del mundo. Así es la vida. Nos da una de cal y otra de arena, pero no hay que rendirse. Lo mejor siempre está delante y nunca detrás. No te caigas, no te hundas. No dejes que la traición te apague. Al fin y al cabo, ella llega y se va. Te quedas tú, con tu dolor y tu rencor. Llora lo que necesites sabiendo que algún día debes de dejar de hacerlo para poder pintarte una sonrisa y empezar a besar al mundo de nuevo. 

Blanca de Paco

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LA HISTORIA DE EDGAR SAWTELLE - DAVID WROBLEWSKI


Esta vez viajaremos a los Estados Unidos para hablar de David Wroblewski y en concreto de su obra “La historia de Edgar Sawtelle”.
La novela nos sitúa en Wisconsin, una granja, y en el seno de una familia dedicada a la cría de los perros Sawtelle, ficticia raza de perros elevadamente cotizados entre los amantes de este animal. De ahí nos fijamos en Edgar, un niño misteriosamente mudo y de parecer y actuación extraña.

Todo se complicará con la repentina e inesperada muerte de su padre, la cual deja innumerables cabos sueltos, y que trastocará lo que parecía desde un principio una familia ideal, a lo que sumado la llegada del tío de Edgar, el cortejo de este a su madre, y la mala espina que este le da al pequeño, encenderá la mecha para el lector de la apasionante y vibrante historia de Edgar Sawtelle.

Desde este preciso momento Edgar madura a pasos agigantados, ve desvanecerse a su antiguo yo, crece otro Edgar, el Edgar inseparable de sus perros, el que se refugia en ellos, el que encuentra en estos su familia, quien le entienda, con quien abrirse, comunicarse, desahogarse, divertirse, apenarse, saltar, correr, chillar, gritar, llorar, reír; todo con simples contactos visuales, todo con contactos sentimentales, contactos de emoción, todo con el corazón, el corazón de un niño mudo con el corazón de sus perros.
Aquí es cuando empieza la historia, la historia de un niño que hará todo lo que tenga que hacer por proteger a sus perros, la historia de un niño en busca de la verdad, la historia de un niño “abandonado”, que ve a su madre engañada, que ve a su tío como a un impostor, que ve la verdad, pero que sabe que solo la ve él, que solo pueden creerle sus inseparables compañeros, esos que nunca lo rechazan, esos que siempre están con él, que nunca le dan la espalda ni lo dejan de lado, esos que cuidan de él tanto como él de ellos, los que le quieren, los que comparten su verdad, los que no le replican, los perros.

Una historia de amor verdadero entre un humano y unos perros, una historia de sentimientos, una historia que ha cautivado el corazón de millones de estadounidenses, que ha sido comprada por Universal Pictures para ser llevada a la gran pantalla, elogiada por los más prestigiosos críticos, que ha creado en EEUU el movimiento llamado “dog fiction”. 
Sí, puede llegar a parecer una lectura fatigosa, brevemente extensa, pero que cogiendo las palabras de David Wroblewski en la presentación de la novela todo es más entendible: “Te deseo una lectura lenta y larga, un ensueño de dos semanas. Una doble vida con perros".

Un ensueño de dos semanas, o de una o de tres, pero un ensueño, te estás quejando de su extensión pero tu mirada sigue fija en las líneas que narran la historia de este crío, en las líneas que nos cuentan todo lo qué puede llegar a hacer un humano por un animal, un animal por un humano, una historia de amor infinito, una historia de amor universal. 

Víctor G. 
@libresdelectura
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EL ESCONDITE PERFECTO


He descubierto el sitio perfecto para esconderme dentro de casa. Uno de esos sitios en los que aceptas que al entrar las rodillas queden a la altura de las orejas; que el cuello trate de ser conciliador y se ponga a salvar distancias entre el rostro y los pies, siempre tan ajenos de la existencia compartida. Aceptas que a los brazos les dé por abarcar y rodear de algún modo el resto de las partes de la carcasa de tu alma, por hablar del cuerpo apelando a la poesía. En fin, hacerse un ovillo es una forzosa condición para que otros grandes del escondite acepten de primeras que se trata de un buen lugar.

Supongo que fue alguien importante, debió de ser mi madre o alguien situado por encima de mí jerárquicamente, quien me dijo una vez que todo, absolutamente todo lo que se hacía, incluso freír un huevo o alguna nimiedad por el estilo, reflejaba en realidad cómo era cada persona. Ahora que lo pienso, también es posible que esa reflexión la haya cogido de alguna de esas películas americanas de domingo por la tarde. En fin, lo que venía a decir este pensamiento es que la desgana o la motivación que pongas en la vida se te ve a la legua, con solo respirar. A ver, ahora viene cuando hilo el primer párrafo con el segundo. Lo que trataba de transmitir es una reflexión a la que he llegado yo sola, aunando conocimiento y experiencia: se puede conocer a alguien por los lugares en los que se esconde y por el tiempo que dedica a elegirlos. Una máxima más. (Esto es verdad de la buena, por eso lo pongo entre paréntesis). Me puedo llegar a poner muy empírica si la ocasión lo requiere.

No hace demasiado tiempo que vivo en esta casa, me mudé en junio con mi novia y otra compañera de piso que ya vivía con nosotras antes. A pesar de ser un lugar nuevo, hasta ahora no me había comido demasiado la cabeza en encontrar un buen sitio para jugar al escondite (juego que yo impongo a partir de mi ausencia y el silencio en la casa). Supongo que estos últimos meses he estado algo liada y en mi práctica habitual del escondite-susto he optado por lugares bastante triviales y me he decantado más por la parte del susto: detrás de una puerta; debajo de una mesa; incluso dentro de la funda de las almohadas, haciéndome pasar por una de ellas… Lo que denota esta práctica en mí es que me decanto a menudo por el sensacionalismo, por el susto obvio pero efectivo. Lo que llevo buscando estos meses es la risa fácil, un efecto inmediato, dedicándole al escondite diez segundos de mi tiempo, que son los mismos que pasan desde que oigo que mi novia tira de la cadena del váter hasta que va a abrir la puerta del baño y simultáneamente a mí se me enciende la bombilla del “jugar”. Pues así como estoy en el juego estoy en la vida. El tiempo que suelo dedicarle a conseguir mis objetivos es directamente proporcional a la pereza o motivación que siento en el momento, y la constancia en mi vida es algo que tengo todavía pendiente. Parece mentira que uno se pueda poner trascendente con un entretenimiento tan primitivo. Yo podría ponerme trascendente incluso con una mandarina o una uña, al mismo tiempo que me pongo irrelevante con la muerte.

Pero como he dicho nada más empezar, mi época de los diez segundos, de hacerlo al último momento y sin pensar ha pasado a mejor vida. Resulta algo paradójico que lo diga mientras escribo esto media hora antes de ir a trabajar, habiendo tenido todo el día de ayer para dedicarle algún momento de mi tiempo. Pero sin excepción no hay regla. De repente llega un día en que, por algún motivo, todo luce de un color más intenso, como si la vida llevase puesto uno de esos filtros tan eficaces de Instagram.

Cuando digo que “llega un día” en realidad no me refiero a las veinticuatro horas, sino a un momento en concreto que dura apenas un par de segundos. ¿Alguien ha visto la película Sin límites, protagonizada por Bradley Cooper? Bueno, si no la has visto debes hacerlo; si la has visto sabrás a qué momentos de iluminación me refiero, es casi como una epifanía. Pues bien yo tuve uno hace poco, que me reveló un lugar de la casa que estaba esperándome para darme cobijo en mi juego. Es un sitio espectacular, tan común que jamás mirarías allí para buscarme. De esto último me he dado cuenta porque ya me he escondido en él como tres veces. Me hago tan pequeña que casi desaparezco y mientras una mano agarra fuerte alguna parte de mi cuerpo contra mí misma para comprimirlo, la otra me tapa por completo la boca, que reprime una explosiva carcajada que nace en los nervios provenientes del pecho cada vez que oigo a mi novia caminar por todo el piso gritando mi nombre con un tono de desconcierto. Mi nombre entonces, sale de sus labios y suena a “¿dónde coño se ha metido?”; mi nombre suena a “el piso no es tan grande y he mirado en cada rincón”; suena a “menudo susto me voy a llevar si le da por salir ahora”; suena a mí. Y me gusta, claro que me gusta eso y me lo paso pero que muy muy bien. Ella quizá no tanto, pero yo ya tengo mi refugio y mi pasatiempo asegurado. Y tanto que sí.

Sara C. Labrada.
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NO DUDES


La vida está repleta de dudas. Nos pasamos el día dudando; de lo que hacer, del cómo y cuándo e incluso de con quién. Y olvidamos que en la vida no hay suficiente tiempo para las dudas porque está repleta de trenes que pasan sin dudar. Dejemos las dudas a un lado.  Sintamos sin dudar. Porque, ¿sabéis cuál es el motivo de las dudas? El miedo. Miedo de que nos hagan daño, de equivocarnos, de arrepentirnos y de quedarnos solos. Y el miedo, no sirve de nada. 

Empecemos a ser valientes, a no dudar. A ser nosotros mismos y a alejarnos del miedo. Empecemos a sentir de verdad, a tirarnos a piscinas por muy vacías que estén, a comer helados en invierno y a besar a pesar del miedo. Porque nadie podrá hacerte daño si eres de los valientes, de los que besan a pesar de saber que la otra persona podría romperle a pedazos cualquier día. Nada te dolerá tanto si te comprometes contigo a ir un paso por delante de las dudas. Recuerda las tres claves de la vida para ser feliz; besa, viaja y no dudes. Suerte en el camino.

Blanca de Paco.
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MANEL LOUREIRO

Imagen: Víctor González.

Con postura y gesto cansados por un día repleto de entrevistas, comparecencias y promoción de su última novela, Manel Loureiro nos recibe en el Edificio Planeta para hablar con nosotros de Fulgor, una novela apasionante que atrapa al lector de la primera a la última página. Empezando hace ya varios años a través de un blog personal, Manel Loureiro ha sido capaz de llamar a la puerta de grandes editoriales españolas e internacionales y de convertirse en el autor español revelación en los Estados Unidos.  

Víctor González: Antes de empezar a leer el libro, el lector ve en la contraportada una pregunta que dice «¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar para salvar a los tuyos?» ¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Casandra, la protagonista de esta novela?

Manel Loureiro: Casandra está dispuesta a llegar hasta donde haga falta, porque Casandra se enfrenta a una de las preguntas más despiadadas que se le puede hacer una madre: «¿qué estás dispuesta a sacrificar por tus hijos?» Las madres son capaces de hacer lo que haga falta. Es una pregunta con trampa, todos tenemos líneas rojas que no nos atrevemos a cruzar, que no podemos hacerlo. Yo, por ejemplo, sería incapaz de hacerle daño a un niño o de entrar en una joyería a punta de pistola, pegarle un tiro al joyero y robarle todas sus joyas. Yo no podría, y seguro que tú tampoco. Pero si yo te digo: «si no coges esta pistola y entras ahora mismo en esta joyería mueren tus padres, tus hijos, o la persona que tú más quieras». Entonces, la pregunta ya no es si estás dispuesto a hacerlo o no, ahora es: «¿cuánto tiempo va a pasar hasta que cojas esa pistola?» Ahí te das cuenta de que esas líneas rojas que hasta ese momento parecían inamovibles se desdibujan, ya no hay límites cuando llegas a un extremo en el que pierdes de vista las referencias morales. 

VG: Sueles acabar los capítulos con una sola frase, impactante, que deja al lector con ganas de empezar el siguiente, recordando a aquellas novelas de folletín tan propias del romanticismo francés que dejaban a los lectores en ascuas hasta el próximo número. ¿De dónde te nace ese talento para enganchar al lector? ¿Es fruto de tus estudios de derecho (y por tanto, de retórica y oratoria)? Y, ¿crees que esa fue la clave del éxito cuando empezaste a publicar en tu blog?

ML: Pues nunca lo había pensado por ahí. Yo creo que viene más de mis lecturas. Yo crecí leyendo clásicos como Verne y de allí, cuando ya me los leí todos, me fui directamente a los escritores de bestseller norteamericanos. Resulta que sucede una cosa muy curiosa que en España no es muy conocida. En Estados Unidos, en los 70, se estaba produciendo una bifurcación muy peligrosa de la literatura: por una parte estaba la literatura de clase, elegante, de Truman Capote para arriba; y por otra parte estaba la literatura pulp, la barata, lo que aquí en España sería las novelitas de vaqueros de Marcial Lafuente Estefanía. Se estaba diferenciando tanto que en medio estaba quedando una zona muerta, muy peligrosa, que era donde estaba la mayoría de los lectores: lectores que querían leer historias vibrantes pero que al mismo tiempo tuvieran el refinamiento estructural que tenía la "buena" literatura. Ahí dentro hay un grupo de autores que en los 70 crea una nueva forma de hacer literatura, que es esta literatura de bestseller: ágil, ligera, divertida, que te crea tensión, que bebe mucho de recursos de la televisión porque somos hijos de la generación audiovisual. Ese estilo es el que a mí siempre me fascinó. Cuando yo empecé a escribir, lo que hice básicamente fue escribir lo que yo leía, y me sorprendía que nadie lo hubiera hecho antes. Y esos cliffhangers, esa manera de acabar efectista que sirve como enganche del siguiente capítulo no deja de beber de la narrativa audiovisual; del cine, de la televisión,... Seguro que estás cansado de ver series de televisión que lo hacen, igual que los MacGuffin, que te obligan a avanzar a través de la historia y que no tiene ninguna importancia lo que sucede pero es ese 'rollo' de que te obliga a saltar de capítulo en capítulo. Todo esto es tan importante, esa manera tan visual de contar las cosas, ha cambiado tanto... Y es que tú, tienes en tu cabeza un montón de códigos y de resortes que yo puedo utilizar, pero tú ya los tenías previamente, de serie. Benito Pérez Galdós, en sus Episodios Nacionales, contando la Batalla de Trafalgar se tiraba quizás seis páginas. Pero no lo hacía porque fuese un torpe, sino porque era la única manera que tenía de hacerlo. Para saber de una batalla solo había dos formas: haber estado en ella o que te la contaran de una manera prolija y detallada. Yo no necesito hacer eso. Ahora, con todos los códigos que tienes en tu cabeza, solo me hacen falta dos pinceladas para crear una escena completa en tu cabeza. Pero no es mérito mío, es tuyo, tú ya lo tienes todo eso en la cabeza acumulado. Es una nueva forma de escribir.

VG: Tratas en la novela el aura de las personas, el fulgor, mezclado con elementos fantasiosos. Pero es cierto que hay personas que pueden ver el aura de los demás, aquello que llaman “sinestesia emocional”. ¿De dónde nace tu idea del fulgor?

ML: Conocí el tema de las auras de forma incidental. Yo sabía que había literatura científica al respecto, y las cámaras Kirlian, etc. No está nada claro. Sí que podemos decir que si hace 150 años nos hablan de los rayos X nosotros les tomamos por locos. Hoy en día es imposible ver las auras de una manera física constatable científicamente, pero eso no quiere decir que en un futuro no se pueda. Y sí que es cierto que todos somos capaces de detectar gente cargada de buena y de mala energía. Si somos capaces de detectar eso de manera intuitiva, el hecho de que haya una manifestación física, esa sinestesia que me comentabas, que te permita captarlo, no me parece descabellado. Y para mí, que vengo de un entorno cultural como el gallego, que bebe mucho de la fantasía, de las meigas, la Santa Compaña, los trasgos, muy compartido todo con países como Gales o Irlanda, pero que además soy muy racional y escéptico, este es un tema que no me parece descabellado. 

VG: Narras desde fuera pero conociendo todo de los personajes, lo que hace sentir al lector como en una película. Dado el toque cinematográfico que tienen todas tus novelas, ¿veremos película de esta? 

ML: Espero que sí. Algo se empieza a vislumbrar ya, pero el cine es muy complejo y de proceso muy largo. Pero a mí me hace muchísima ilusión. Me encantaría que la novela llegase a mucha más gente y en un nuevo formato como es el cine. 

VG: Cuentas que la novela nace de un chispazo una noche que conducías escuchando a Johnny Cash. Ese chispazo, la inspiración, ¿cuándo crees que llega? ¿Te pilla trabajando como defendía Picasso o llega de repente como ese ‘aliento de Dios’ que llamaban los griegos? 

ML: Esto que me dices es lo de las musas, y yo siempre digo que musas hay tres: una es la tele, otra es la Play Station y la última, muy pequeñita y que habla muy bajito, es la que te susurra las ideas. A esta hay que hacerle caso y es la que queda ensordecida por las demás. Digo televisión o Play Station pero podría ser salir de copas, estar con los amigos o rascarte la barriga mientras juegas al ordenador. La inspiración te tiene que llegar trabajando. La fórmula del éxito, que nadie la conoce ni la tiene, seguro que se acerca a un cóctel formado por pequeño porcentaje de talento, un porcentaje enorme de trabajo duro y cantidades ingentes de suerte. La inspiración surge de las cosas más insospechadas. Yo hago una cosa que supongo que también harán muchos autores: yo soy como una ardilla emocional en el sentido de que voy acumulando experiencias. Ahora estoy hablando contigo y en cierta manera estoy registrando cómo vas vestido, peinado o cómo estás sentado.  Todo eso se queda guardado en un cajón y de repente, un día, tú apareces en una novela mía. Y yo ni sé que eres tú. 

VG: Está claro que, desde hace ya tiempo, a la hora de escribir tienes que pensar en todos los distintos lectores y culturas a las que va a llegar tu libro. ¿Cómo te ha afectado esto al empezar una novela?

ML: Tengo lectores en todos los continentes y eso es genial, llegas a gente de distintas culturas, sensibilidades, etc. Pero, ¿sabes cuál es el común denominador de todos ellos? Que a todos les encanta que les cuenten historias. Las historias son lo que nos permite ponernos en la piel de otros y sentir emociones de otros. Da igual dónde estén ambientadas y cómo, lo que realmente importa es lo que pasa. Es como Juego de Tronos, una serie que está ambientada en un universo totalmente imaginario, o cualquier historia de Joe Abercrombie. Todo eso funciona. No es importante dónde sucedan las historias, lo importante es lo que estas cuentan. La clave está en contar historias que emocionen a la gente independientemente de cuáles sean sus entornos culturales, y que toquen las fibras comunes que todos tenemos, las emociones humanas fundamentales: amor, odio, venganza, redención, celos, superación, etc.

VG: ¿Cómo explicas el gran éxito que han suscitado tus novelas en EEUU? Y, ¿qué piensas de que se te considere el Stephen King español?

ML: No lo puedo explicar porque si pudiese, estaríamos teniendo esta conversación en mi yate, camino de mi mansión en el Caribe... No existe una fórmula del éxito. Existen factores que pueden ayudar porque una cosa es escribir y otra es tener éxito editorial. Y el éxito editorial responde en la mayoría de ocasiones a factores insospechados. En mi caso, por ejemplo, me ayudó mucho lo que hicieron los guionistas de The Walking Dead. Yo estoy recién publicado allí, soy un desconocido, y de repente comienzan a recomendarme. Eso fue como subirme en una catapulta y hacer ¡paf!, ahí va. Después ya tienes que navegar tú solo. Y con respecto a lo de Stephen King español, es una cosa halagadora pero que me queda muy grande. Este hombre, cuando yo tenía pañales, ya estaba publicando bestsellers. Tengo que crecer un poquito para caber en su chaqueta. Pero bueno, todo esto significa que estamos haciendo cosas muy parecidas y que caminamos en la misma senda, y eso me gusta porque me gusta cómo escribe él y a mucha gente también, con lo cual a mucha gente le debe de gustar cómo escribo yo. 

VG: Has sido siempre un gran defensor del acceso a los libros para todo el mundo, incluso creo que al principio ofrecías gratis tu primera novela para los lectores de tu blog. ¿Cómo ves todo eso ahora que estás dentro de un grupo tan grande e importante como Planeta?

ML: Fíjate en el libro [señala la opción de descarga gratuita del ebook al comprar el libro en papel]. Esto me encanta porque es una aspiración que yo tenía desde hace mucho tiempo. El lector está comprando el contenido, no el formato. Tú, como lector, estás invirtiendo dos cosas importantes en mí: dinero, y la más importante, tiempo. Y eso es sagrado, yo tengo que respetarlo y darte algo a cambio de ello. Lo que te doy es un pacto, te digo «ven, cógete a mí y nos vamos a subir a una noria. Y cuando lleves diez páginas de este libro no vas a poder parar de pasar páginas hasta el final». La sensación que tienes al acabar un libro, dejarlo sobre la mesa y decir: «joder, ha molado», eso es la p****. Hay otro terreno que aquí en España se ha confundido y que es el free inglés, la cultura libre por la cultura gratis. Yo soy de los que digo que el precio de los libros en digital todavía es caro, y es algo que a mí me ha dado problemas. Pero lo digo, porque es lo que pienso.  Pero igual que digo esto, también pienso que gratis total tampoco puede ser. Yo me he pasado un año de mi vida encerrado escribiendo esto y creo que me merezco algo a cambio de las horas de evasión que te estoy ofreciendo, igual que el señor que ha hecho la portada o la señora que ha hecho la maquetación. Si no das nada a cambio, al final nadie lo va a hacer y tú te vas a quedar sin nada. ¿Que el precio es caro? Puede ser, aunque es la gran excusa. Aún tiene recorrido a la baja, pero mientras tanto, tienes cosas más baratas e incluso tienes bibliotecas públicas, que son esas grandes desconocidas. 

VG: Por último, tú acabaste dejando de lado tu carrera como abogado para dedicarte al oficio de escritor. ¿Qué les dirías a todos aquellos jóvenes, y no tan jóvenes, que dudan del hecho de ser escritor o que creen que ya es demasiado tarde para empezar a escribir?

ML: ¡Nunca es demasiado para esto! ¿Tú sabes cuántos años tenía Cervantes cuando escribió El Quijote? Que yo haya empezado relativamente pronto no significa que sea el momento de empezar. Para esto no hay edad ni momento. Es más, yo noto que mi momento de madurez como creador de historias está muy adelante todavía. El mensaje de fondo es: si relamente quieren hacerlo, que no cejen en el empeño, que no abandonen ni bajen los brazos nunca. Pero que no se obsesionen jamás con el bestseller o con el triunfar porque ese es un camino a la frustración. Que se concentren en escribir una gran historia, que emocionen, que nos hagan no parar de pasar páginas. Pero sobre todo, que se concentren en disfrutar escribiendo, que se lo pasen bien, porque si hacen esto, el resto llega solo. En este trabajo no hay atajos, si lo quieren hacer tomando atajos van a ir al barranco. 


LIBREGUNTAS: 

Libro de papel o electrónico: Papel.

Narrativa o poesía: Narrativa.

Un libro: No puedo. Cientos.

Un poema: No sé.

Un autor: Extranjero, Stephen King. Nacional, Javier Sierra.

Un personaje: Jack Torrance, de El Resplandor.

Una cita: «Que vuelen alto los dados», Julio César. 

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RELOJ TÁCTICO


7 horas - 7:30 horas

ACCIONES: Despierte. No mire el móvil. Permanezca un minuto en la cama con las piernas semiflexionadas. Levántese. Mire por la ventana unos diez segundos. Dúchese e intente hacerlo con agua templada, día tras día se acostumbrará. Cante lo que le apetezca. Desayune lo que más le apetezca. Infórmese con la radio.

PENSAMIENTOS: Recordar el sueño que se acaba de soñar antes de que se le borre. Sonreír. Recordar canciones que le gusten o motiven...recordar conciertos bonitos y disfrutables con amigos. Recordar escenas con algún compañero/a/profesor/a de primaria o instituto que no sabe qué fue del mismo/a.

7:30- 8 horas

ACCIONES: Salga a la calle. Diríjase a su puesto de trabajo (sirve todo: caminando, coche privado, bus, metro, tranvía etc) Encienda el móvil. Responda whatsapps nocturnos pendientes (ahora lo hará mucho mejor que ayer por la noche ya que no hay toxinas acumuladas). Si va al trabajo en transporte público, alterne: un día auriculares y póngase el reproductor con sus canciones favoritas y renovadas; otro día continúe con el libro que va leyendo (ambas opciones le servirán para que el transporte se haga muy corto). Una vez llegue a su puesto de trabajo pregúnteles (a sus compañeros) algo novedoso. Piropéeles (“Guapooo!”) con sonrisa. Ubique el verbo sentir en las primeras frases del día “¡¡Hoy me siento muy bien!” ¿Qué tal te sientes? Siempre será más fructífero y divertido que un “qué tal” a secas. Encare su agenda del día con ganas y no se olvide de divertirse en cada una de sus tareas de trabajo.

PENSAMIENTOS: Estimular curiosidad de cultura general con preguntas tipo “¿Por qué Yugoslavia era una sola y ahora son Serbia, Montenegro, Albania etc? (es el momento del día sin toxinas algunas y por tanto el mejor para aprender.) Recordar qué proyectos tiene en mente por hacer y qué viajes por realizar “¡Este año nos iremos a Lanzarote..qué ganas!”. Disfrute del silencio que le proporciona un ascensor (si lo utiliza). Sentirse bien vestido/a y vea a los demás bien vestidos/as. Tratar de cambiar la envidia a la secretaria de su jefe o al compañero guapo por un sentimiento del que se pueda aprender (“He de convertir a mis enemigos en grandes amigos”). No plantearse como una losa todas las horas que quedan del día. No bufar con resignación. Respirar con tranquilidad. Sonreír ante la primera tarea del día.

8 horas – 12:30 horas

ACCIONES: Sonría y teclee. Y vuelva a sonreír y vuelva a teclear. Tararee suavemente la melodía de sus canciones favoritas mientras sigue trabajando. Beba agua. Levántese aunque sea para usar la papelera (la espalda siempre lo agradecerá). Aproveche la eficacia de las neuronas matutinas en este momento del día (en las horas venideras su cerebro no le permitirá concentrarse con tanta facilidad y empezará a entretenerse con sensaciones poco productivas). Pregunte una o dos cuestiones (no más ni permita hacerse pesado) a sus compañeros de trabajo/clientes por estúpidas que sean. Interaccione y disfrute del calor y huella humana a la hora de interaccionar. Estreche manos y dé los besos que hagan falta en las mejillas. Responda, cuando le pregunten, más síes que noes (si no es más fructífero por lo menos sí será más fascinante y divertido).

PENSAMIENTOS: Trabajar es una palabra bonita, pensar en ella como lo que es: un verbo hermoso. Resolver cualquier “problema” sin dar la oportunidad a que aparezca el nerviosismo (el nerviosismo ha de surgir en la hormona de la adrenalina cuando encaramos una actividad ilusionante y no dejar que aparezca en un estado “de veneno tóxico”).

Desear más trabajo si este va menguando. Desear más clientes si el ritmo de despacho es bueno. Pactar acuerdos (por cotidianos y sencillos que sean, con el transcurso del día costará mucho más pactarlos). “Prohibirse prohibiciones y sobre todo prohibirse frases: “¡Uff qué palo!” “¡Qué lento pasa el tiempo!” (si estas frases aparecen es que algo -o mucho- se está haciendo mal). No rehuir a la hora de proponer nuevos planes (matemáticamente existirán más posibilidades de que éstos maduren positivamente y de una forma más enérgica que al proponerlos en las horas vespertinas).

12:30 horas – 15:30 horas

ACCIONES: Concédase un pequeño descanso. Refrésquese con agua la cara. Cierre los ojos e incline la cabeza hacia delante. Despídase de los que no verá en el resto del día con el deseo de volver a verlos de nuevo y en nada (En este momento tampoco hacen daño los piropos, tenderán a entrar suaves (las horas del día van pasando y las barreras desinhibidoras de las personas también). Disfrute de la comida y sobre todo de la compañía de la comida. Proponga temas originales de conversación y rehuya de aquellos monótonos que le aburran. Aprenda de las objeciones que le pondrán sus comensales. Si está solo disfrute asimismo de su soledad. Hable en voz alta aunque esté solo. Reconozca la familiaridad de su propia voz. Túmbese con el móvil bien lejos, aunque sean tres minutos, nunca sobrarán. Cuelgue algún post que le apetezca colgar en sus redes sociales (es hora punta y tendrá respuesta de bien seguro). Si tiene perro, gato o cualquier mascota, acariciéla e interaccione con ella.

PENSAMIENTOS: “¡Qué bien me encuentro hoy!” puede pensarlo cuando se mire a un espejo. “¡Y qué bien me voy a encontrar en lo que resta de día!” es una adenda que puede permitirse en este momento del día al que hay que darle protagonismo a una sutil desconexión física y mental. Curiosear en cómo le han ido a los demás las horas matutinas del día, no por la mera curiosidad sino por desear encontrar cierto aprendizaje en las acciones de los demás. Aprovechar la hora punta de Facebook, Twitter e Instagram para saciarse de las opiniones y fotos que su círculo comparte: “No envidie la bonhomia del resto, ni vea más guapa o más guapo a tantas personas, porque usted ha de recordar que ni ayer, ni hoy, ni mañana, nadie de los que cree le superarán en bienestar”.

15:30 horas – 17 horas

Continuará..

Daniel Arrébola.
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1Q84 - HARUKI MURAKAMI


Hoy toca irse a Japón para hablar de este gran escritor, enraizado completamente en su país, en su cultura, su sociedad, 100% japonés, pero amante del Jazz, corredor de maratones a sus 63 años, adicto a Stephen King. Fuertemente criticado en su país por su literatura excéntrica, demasiado moderna, surrealista, pero alabado en todo el mundo, situado en el más alto pedestal de los escritores actuales, definido por The Guardian como uno de los mayores novelistas del mercado actual, ganador del Premio Franz Kafka y del importantísimo Premio Jerusalem, el cual se concede a escritores cuyo trabajo se haya destacado por la lucha por la libertad en el contexto de la sociedad actual; entre muchos otros. Una persona la cual delante de toda la prensa en la entrega del Premi Internacional de Catalunya y a la pregunta de cómo se definiría él mismo destacó: “Nací y crecí en Japón, hablo japonés, como comida japonesa y hago todas las cosas que hacen los japoneses pero me gusta el jazz y la literatura occidental, desde Dostoievski hasta Stephen King, ¿qué es oriental y qué es occidental?”.

Llega la que muchos profesionales del sector califican como su obra maestra. En esta obra seguiremos encontrando sus excentricidades, seguiremos encontrando preguntas en nuestra cabeza de por qué escribe así, de qué ha querido decir, seguiremos encontrando al puro Murakami. Pero en esta novela empiezan a girar en otro sentido las tornas que mueven su bolígrafo, estas empiezan a virar hacia el sentido de la crítica de la sociedad que envuelve la historia, ya no se inventa un mundo surrealista en el cual evadir a los personajes, ya no nos sube en su nube de irrealidad para bajarnos al cerrar el libro, esta novela bebe un poco más de la “realidad”, si se puede unir realidad a Murakami. Habla acerca de la sociedad japonesa, del machismo que la condecora, del maltrato, tanto físico como psicológico, pero sin perder su esencialidad, sin perder sus trazos, esos que sólo producen preguntas sin respuestas, preguntas que con otros libros te harían cerrarlos al momento y olvidarte de ellos, pero que, con Murakami, sólo hacen que engancharte más a él, buscar esas respuestas que sabes que no vas a encontrar, buscar su magia, su brillantez, sus destellos de genio, su literatura excelsa, su todo, él.
Hay un comentario de un lector de este libro que ha sido muy destacado y que muestra perfectamente la sensación con que se queda cada uno de los lectores de esta novela: “...al acabar de leerlo, te quedas con una sensación extraña. Con un '¿y qué diablos querrá decir esta novela?'. Pero ¿sabes?, ¿cómo te lo diría?, ese 'no sé adónde quiere ir a parar' se te queda grabado en la mente. Es extraño”. No podría definirse mejor.

Aomame, entrenadora y masajista, con un cuerpo diez y deseada por todos los hombres, se dedica fuera de sus horas de trabajo a asesinar a hombres que no aman a las mujeres, hombres que las maltratan hasta llegar al punto de brutalidad, hombres sin ningún valor, y que ella les muestra su destino. Murakami nos mostrará a este personaje por dentro, lo hará evolucionar, nos enseñará su verdad, cómo es en realidad, sus sentimientos, sus penas, sus antecedentes personales. Hasta que le llega la tarea de liquidar al líder de una importantísima secta religiosa, que complementa su creencia y su necesidad de energía espiritual con el abuso de niñas, incluida su hija.

Tengo, profesor de matemáticas y escritor fracasado, se introduce casi sin quererlo en una farsa de enorme magnitud dentro del sector editorial de su ciudad, en un túnel dónde no verá salida, acentuado por problemas que le irán sucediendo que no harán más que agravar su situación.

Dos redes, tan diferentes y separadas que no harán más que acercarse, que nos dejarán boquiabiertos con el final de la historia, totalmente inesperado, acompañado del lujo de los toques literarios de Murakami, como la ‘little people’, pequeños personajes que devorarán la vida de los protagonistas sin prácticamente existir, la incertidumbre de haber entrado en un mundo dónde hay dos lunas, el dilema de si vale la pena esconderse de por vida por hacer un trabajo que sueñas con hacer, la búsqueda del amor de sus vidas, sexo, asesinatos, psicología, conexiones inesperadas, sucesos escalofriantes, desternillantes y hasta asfixiantes…

…todo en un sólo libro, todo en 1000 páginas, todo en un simple papel, en unas simples líneas, en unas simples letras, que se juntan para formar una obra de arte, que se juntan para formar unos trazos que cuentan historias, unos trazos simples, al alcance de todo el mundo, que son simples letras una detrás de la otra, que no tienen que tener ningún valor, cualquiera puede hacerlo, cualquiera puede escribir historias así, hasta que un genio empieza a colocar estas letras, una detrás de la otra, como todos nosotros haríamos, pero totalmente diferente a como todos nosotros haríamos, dejando a estos cualquiera sin aliento, preguntándose qué hacen mal, obligando a la vista a clavarse en ellas, a no dejarlas, como si necesitasen de la vista para vivir, como si fuese su fuente de alimento, su fuente de vida.


Víctor G.
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